miércoles, 29 de abril de 2009

Contradicción

Para confiar en algo o en alguien necesitamos que sea coherente, es decir que mantenga una postura, un punto de vista u opiniones en donde ninguna se contraponga. Es decir que su criterio mantenga cierta similitud, alguien de quien podamos predecir una opinión acerca de un tema en el que no la ha expuesto con el hecho de conocer sus posturas anteriores.

Así como de Jesucristo no pudimos esperar un deseo genuino de venganza en contra del prójimo tampoco de Lenin pudimos escuchar un gesto de simpatía por el capitalismo.

Mi pregunta ahora es... ¿Qué sucede con uno... simple mortal, cuando enfrenta dentro de si dos posturas que no pueden ser conciliadas? Es decir, usualmente enfrentamos conflictos mínimos o inclusive nos apetece hacer dos cosas a la vez, tales como salir a correr o quedarse tirado en el sillón viendo televisión. Una tendrá un beneficio directo sobre el organismo, de la segunda no estoy seguro. Y tal vez a nadie le sorprenda que su vecino tiene conflictos de este tipo de manera continua. No.

A lo que me refiero es una contradicción "mayor" de esas que posiblemente no solo sean irreconciliables, sino antagónicas a la vez. ¿Qué sucede cuando reconoces que tienes dos o tres de esos "supremos conflictos" en ti?

¿Puede el resto de tus puntos de vista seguir teniendo validez a pesar de lo anterior? ¿Puedes llegar a un punto en el que aceptes que ninguna de las dos posturas vencerá a la otra y que simplemente vivirán cada día más antagónicas pero en paz? ¿Tiene la felicidad la capacidad suficiente para aceptar que los conflictos vivirán en nosotros hasta el último de nuestros días?

¿Seguiría siendo un humano sin una contradicción mayor?...

1 comentario:

  1. Estimado JP:

    Las palabras que no escribes se arremolinan y vuelan en tu cabeza, espero pronto leer tus historias disfrazadas de versos.

    ResponderEliminar