La ansiedad no pertenece al extraño mundo de los métodos, aunque ha tejido sus raíces en las dudas. Tiene más preguntas que una ciencia entera. También demanda respuestas y a veces no se queda satisfecha con dos explicaciones. La ansiedad es una vorágine que se alimenta de incertidumbre y como frutos arroja pequeños cuestionamientos, frutos afilados que penetran la cabeza del que se ha atrevido a refrescar su camino en las amplias hojas de su sombra.
Me estoy comiendo una duda, no dejé que penetrara mi cabeza, ahora para no morir envenenado de pasión, ilusión y ojos rojos tendré que caminar tanto para hacerte la pregunta que hace cinco minutos no me atreví...
Y es que en mi jardín la planta del sano juicio se ha secado y no podré hacer té con ella. Y como se que tendrás hambre para cuando llegue te estoy enmielando una duda de mi árbol de ansiedad, no quiero que mueras de inanición.
lunes, 24 de agosto de 2009
sábado, 22 de agosto de 2009
Justicia animada
Iba a iniciar diciendo que en esta ocasión adoptaría el papel del abogado del diablo, pero creo que mi acusada ha perdido tanto de su fama criminal que tal vez hasta la sociedad ya empiece a olvidarse de ella para dejarla morir en paz... Y posiblemente debería de defender a otro acusado cuyo supuesto poder perjudicial ha sido heredado de alguna forma por la otrora poderosa criminal de quien iba a servir como defensor. Hablo de la televisión en primer lugar, y de su ahora omnipresente sucesor, el Internet.
No puedo (ni quiero) hacer un análisis exhaustivo acerca de todos los contenidos de la televisión, ni de su historia, ni de su evolución, solo de un punto en concreto: Al haber un cambio en los roles sociales de finales del siglo XX en México, donde las mujeres entraron fuertemente al mercado laboral aún estando casadas y con hijos, la televisión pasó a tomar un papel preponderante al convertirse en "la niñera" de los hijos de estas familias.
Y cumplió por lo menos al entretener y hacer que los chicos de estas casas olvidaran hacer sus tareas, salieran a jugar a las calles (tan peligrosas también) y también dejaran de lado entretenimientos más antiguos, como la radio o los libros. He aquí su supuesto pecado... enajenar a los espectadores con su nocivo contenido y mantenerlos literalmente pegados haciendo que se olvidaran de cumplir con el resto de sus obligaciones y también de ocupar su tiempo libre en actividades "más productivas".
El señalamiento se hace más profundo cuando se le achaca a la TV una nula capacidad educativa. (Y yo me pregunto que cabeza puede pensar sinceramente que una pantalla puede sustituir la enriquecedora experiencia de un padre de familia o un profesor) Y también aquí es donde señalo mi inconformidad... aún cuando la televisión abierta no nos mostraba las maravillas que hoy se pueden observar en canales creados ex profeso para la educación si pudo haber servido perfectamente para un propósito didáctico, siempre y cuando el cansado padre de familia pudiera aportar las bases para que su hijo entendiera el contenido del programa.
Las caricaturas sobre un grupo de super héroes que pelean por la justicia (y hablo de aquellas deliciosas animaciones sobre malos muy malos y buenos muy buenos en todo tipo de ambientes y con equipamiento y capacidades muy distintas) me parece que aportan una enseñanza valioísisma para un ciudadano de cualquier parte del mundo que quiera vivir el siglo XXI bajo una perspectiva humanista. Señalar que el valor de oponerse a una situación de opresión, de vigilar por el cumplimiento de la justicia, de mostrar que el valor y la convicción por actuar de forma honesta y de no rendirse a pesar de las adversidades es una lección cívica de la que nadie le reconoció a la televisión.
Tal vez en este momento el poder de comunicación del internet, su omnipresencia y los diversos formatos que ha adoptado (sitios, portales de información, portales de comercio, chats, redes sociales, sitios de transmisión de multimedia, medio de intercambio de información escrita, gráfica y auditiva) lo han convertido en el digno sucesor de la TV como "acaparador" del tiempo y educador de los niños nacidos de 1995 a la fecha. Con la televisión había que esperar hasta que el deseado programa iniciara, aguantar (o hasta disfrutar) la publicidad intermedia y esperar hasta el día siguiente para continuar la serie. Con internet no... ahora se puede conocer el contenido de una serie prácticamente en un solo día, de forma ininterrumpida.
Posiblemente en este momento sea más fácil acceder a este tipo de joyas de los 80's y 90's en internet, al saber que existen y que se les puede encontrar en portales como youtube pero no están transmitiéndose en el aparato cuadrado a una hora contínua del día, lo cual les quita algo de su poder medíatico y su efecto en los niños de primaria que durante el recreo aprenden a identificar patrones de justicia, de abuso y de el valor por pelear por el bien al asumir un rol de la caricatura del momento, donde el niño "malo" sabe que terminará capturado por el equipo de niños "buenos"... tal y como sucedió en el episodio anterior.
Hoy recomendaría a un político, director, líder religioso o cualquier otra persona mediática que se "chutara" tres series de "justicia animada" y las comparara con las enseñanzas de sus más preciados formadores... tal vez se llevaría una sorpresa.
No puedo (ni quiero) hacer un análisis exhaustivo acerca de todos los contenidos de la televisión, ni de su historia, ni de su evolución, solo de un punto en concreto: Al haber un cambio en los roles sociales de finales del siglo XX en México, donde las mujeres entraron fuertemente al mercado laboral aún estando casadas y con hijos, la televisión pasó a tomar un papel preponderante al convertirse en "la niñera" de los hijos de estas familias.
Y cumplió por lo menos al entretener y hacer que los chicos de estas casas olvidaran hacer sus tareas, salieran a jugar a las calles (tan peligrosas también) y también dejaran de lado entretenimientos más antiguos, como la radio o los libros. He aquí su supuesto pecado... enajenar a los espectadores con su nocivo contenido y mantenerlos literalmente pegados haciendo que se olvidaran de cumplir con el resto de sus obligaciones y también de ocupar su tiempo libre en actividades "más productivas".
El señalamiento se hace más profundo cuando se le achaca a la TV una nula capacidad educativa. (Y yo me pregunto que cabeza puede pensar sinceramente que una pantalla puede sustituir la enriquecedora experiencia de un padre de familia o un profesor) Y también aquí es donde señalo mi inconformidad... aún cuando la televisión abierta no nos mostraba las maravillas que hoy se pueden observar en canales creados ex profeso para la educación si pudo haber servido perfectamente para un propósito didáctico, siempre y cuando el cansado padre de familia pudiera aportar las bases para que su hijo entendiera el contenido del programa.
Las caricaturas sobre un grupo de super héroes que pelean por la justicia (y hablo de aquellas deliciosas animaciones sobre malos muy malos y buenos muy buenos en todo tipo de ambientes y con equipamiento y capacidades muy distintas) me parece que aportan una enseñanza valioísisma para un ciudadano de cualquier parte del mundo que quiera vivir el siglo XXI bajo una perspectiva humanista. Señalar que el valor de oponerse a una situación de opresión, de vigilar por el cumplimiento de la justicia, de mostrar que el valor y la convicción por actuar de forma honesta y de no rendirse a pesar de las adversidades es una lección cívica de la que nadie le reconoció a la televisión.
Tal vez en este momento el poder de comunicación del internet, su omnipresencia y los diversos formatos que ha adoptado (sitios, portales de información, portales de comercio, chats, redes sociales, sitios de transmisión de multimedia, medio de intercambio de información escrita, gráfica y auditiva) lo han convertido en el digno sucesor de la TV como "acaparador" del tiempo y educador de los niños nacidos de 1995 a la fecha. Con la televisión había que esperar hasta que el deseado programa iniciara, aguantar (o hasta disfrutar) la publicidad intermedia y esperar hasta el día siguiente para continuar la serie. Con internet no... ahora se puede conocer el contenido de una serie prácticamente en un solo día, de forma ininterrumpida.
Posiblemente en este momento sea más fácil acceder a este tipo de joyas de los 80's y 90's en internet, al saber que existen y que se les puede encontrar en portales como youtube pero no están transmitiéndose en el aparato cuadrado a una hora contínua del día, lo cual les quita algo de su poder medíatico y su efecto en los niños de primaria que durante el recreo aprenden a identificar patrones de justicia, de abuso y de el valor por pelear por el bien al asumir un rol de la caricatura del momento, donde el niño "malo" sabe que terminará capturado por el equipo de niños "buenos"... tal y como sucedió en el episodio anterior.
Hoy recomendaría a un político, director, líder religioso o cualquier otra persona mediática que se "chutara" tres series de "justicia animada" y las comparara con las enseñanzas de sus más preciados formadores... tal vez se llevaría una sorpresa.
martes, 18 de agosto de 2009
Mio, tuyo.
Soy un fanático tibio de la criptozoología. Y digo que tibio, porque si bien la encuentro apasionante, nunca he adquirido un libro sobre el tema, ni tampoco podría hacer un listado de los 10 "monstruos más famosos" en la historia, ni mencionar todos los nombres con los que se le conoce al temido "Big foot" norteamericano, aparte del Sasquatch y su pariente asiático el Yeti. Cosa que si podría hacer por ejemplo con la historia del automóvil.
Se que la criptzoología no es una ciencia dura, sin embargo encuentro apasionante el objeto de su estudio. Se también que sus seguidores pueden ser calificados de "freaks" más que de personas razonables y con una sana curiosidad científica. Tal vez es aquí donde difiero. No dudo que los seguidores de fantasmas, extraterrestres y cualquier otro fenómeno paranormal se sientan "picados" por la criptozoología, sin embargo no veo porque una mente curiosa no pueda dejar de maravillarse ante la evidencia masiva de un fenómeno que no ha tenido oportunidad de ser documentado y validado. En este caso una perspectiva crítica, libre de absolutismos (científica a fin de cuentas) sería suficiente para considerar que existe cierta probabilidad de que algún "monstruo marino" efectivamente habite los océanos.
Y es que fin de cuentas los esfuerzos de los seguidores de esta pseudo ciencia han servido muchas veces para que algunos "monstruos medievales" pasen a formar parte hoy en día de los acervos de zoología de la ciencia contemporánea.
Es aquí donde el afán romanticista que produce el encanto por el misterio y sus afanes de maximizar la probabilidad de un evento que a las mentes más ortodoxas les produce risa se ve disuelto en la formalidad de una prueba de ADN que comprueba que efectivamente hay una nueva especie que no había sido declarada como existente por la ciencia "oficial".
No se que suceda cuando en el eventual caso de que el mejor ejemplar de la criptozoología sea confirmado por la ciencia moderna... ¿A donde iremos los romanticistas empedernidos en demostrar al mundo que en los bosques aún quedan ejemplares del Gigantopitecus ("Big foots"), aves predatorias de más de tres metros de envergadura (tunderbirds), serpientes colosales y escualos terroríficos que destrozan barcos y perturban con sus diez hileras de colmillos los sueños de los más asustadizos?
A fin de cuentas, cuando la criptozoología entrega orgullosa la prueba indeleble de que siempre tuvo la razón, pierde a su ser amado para ponerlo en manos de la fría, ortodoxa y perfecta ciencia moderna que se encargará de su escrutinio sin la necesidad de los barbudos criptozoologos... Algún día cuando el último monstruo sea hallado, o se halla colonizado cada centímetro de este planeta y no quede más por descubrir la criptozoología también morirá valiente y con más historias para llenar los sueños de pesadillas que los acervos de biología con nuevas especies...
PD: Por cierto, el video del Sasquatch del 68 ha superado las pruebas de autenticidad...
Se que la criptzoología no es una ciencia dura, sin embargo encuentro apasionante el objeto de su estudio. Se también que sus seguidores pueden ser calificados de "freaks" más que de personas razonables y con una sana curiosidad científica. Tal vez es aquí donde difiero. No dudo que los seguidores de fantasmas, extraterrestres y cualquier otro fenómeno paranormal se sientan "picados" por la criptozoología, sin embargo no veo porque una mente curiosa no pueda dejar de maravillarse ante la evidencia masiva de un fenómeno que no ha tenido oportunidad de ser documentado y validado. En este caso una perspectiva crítica, libre de absolutismos (científica a fin de cuentas) sería suficiente para considerar que existe cierta probabilidad de que algún "monstruo marino" efectivamente habite los océanos.
Y es que fin de cuentas los esfuerzos de los seguidores de esta pseudo ciencia han servido muchas veces para que algunos "monstruos medievales" pasen a formar parte hoy en día de los acervos de zoología de la ciencia contemporánea.
Es aquí donde el afán romanticista que produce el encanto por el misterio y sus afanes de maximizar la probabilidad de un evento que a las mentes más ortodoxas les produce risa se ve disuelto en la formalidad de una prueba de ADN que comprueba que efectivamente hay una nueva especie que no había sido declarada como existente por la ciencia "oficial".
No se que suceda cuando en el eventual caso de que el mejor ejemplar de la criptozoología sea confirmado por la ciencia moderna... ¿A donde iremos los romanticistas empedernidos en demostrar al mundo que en los bosques aún quedan ejemplares del Gigantopitecus ("Big foots"), aves predatorias de más de tres metros de envergadura (tunderbirds), serpientes colosales y escualos terroríficos que destrozan barcos y perturban con sus diez hileras de colmillos los sueños de los más asustadizos?
A fin de cuentas, cuando la criptozoología entrega orgullosa la prueba indeleble de que siempre tuvo la razón, pierde a su ser amado para ponerlo en manos de la fría, ortodoxa y perfecta ciencia moderna que se encargará de su escrutinio sin la necesidad de los barbudos criptozoologos... Algún día cuando el último monstruo sea hallado, o se halla colonizado cada centímetro de este planeta y no quede más por descubrir la criptozoología también morirá valiente y con más historias para llenar los sueños de pesadillas que los acervos de biología con nuevas especies...
PD: Por cierto, el video del Sasquatch del 68 ha superado las pruebas de autenticidad...
domingo, 16 de agosto de 2009
Planeando el último día
El título de la entrada suena casi trágico, pero en mi mente significa todo lo contrario. No era el día en que iba a morir, sino el día que una nueva vida iniciaba...
Iniciaría temprano, antes del amanecer ya estaría viajando. Con el verano aún colándose por las tomas de aire del auto, con nubes levantándose de las barrancas y en algún momento el sol haciendo lo mismo por alguna colina.
A este día harían falta ya menos de 20 días para el que describo. Este sería el momento de empezar a planearlo, a olerlo, a acariciarlo como la fecha que ya había esperado 200 días.
Sin embargo no habrá "último día"... no a inicios de septiembre. Con la ilusión mueren los planes, las visualizaciones y hasta las fechas planeadas tan minuciosamente por mi mente...
Lo asombroso es que los conejos aún salen de las chisteras y tal vez un "último día" esté presente a fines de este año...
Iniciaría temprano, antes del amanecer ya estaría viajando. Con el verano aún colándose por las tomas de aire del auto, con nubes levantándose de las barrancas y en algún momento el sol haciendo lo mismo por alguna colina.
A este día harían falta ya menos de 20 días para el que describo. Este sería el momento de empezar a planearlo, a olerlo, a acariciarlo como la fecha que ya había esperado 200 días.
Sin embargo no habrá "último día"... no a inicios de septiembre. Con la ilusión mueren los planes, las visualizaciones y hasta las fechas planeadas tan minuciosamente por mi mente...
Lo asombroso es que los conejos aún salen de las chisteras y tal vez un "último día" esté presente a fines de este año...
viernes, 14 de agosto de 2009
Apuesta
No dejo de pensar que el futuro es en este momento el capital más valioso que tengo. La oportunidad de tener 23 años y hacer una apuesta fuerte sobre "algo" podría ser hasta ahora la decisión más importante que he tomado en mi vida. Y hablo de apostar no como un acto de jugar al azar, sino de poner mi empeño, dedicación, disciplina y tiempo (mis recursos más valiosos) en una meta (o dos) en particular.
Estas metas no serían el logro de mi vida, sino un paso más, desde donde empezar a construir el resto... Una directríz más clara. Un dique para encausar la pasión. Un arma más certera, mejor calibrada, letal.
El resultado de ambas tal vez esté a mi alcancé, pero esta no sería una apuesta sino se tiene un cierto grado de incertidumbre... La segunda no es acerca de mi, es acerca de un equipo, de una complicidad, de una conquista. Un juego arriesgado en el que si puedo invertir más de seis meses y esperar una recompensa más alta, más emocionante, más riesgosa...
Después de todo hay cosas que se tienen que escribir a los 85 años en un libro de memorias que le puedan poner por dos segundos la piel de gallina al lector...
La pregunta que queda en el aire sería entonces: "¿Juegas?"
Estas metas no serían el logro de mi vida, sino un paso más, desde donde empezar a construir el resto... Una directríz más clara. Un dique para encausar la pasión. Un arma más certera, mejor calibrada, letal.
El resultado de ambas tal vez esté a mi alcancé, pero esta no sería una apuesta sino se tiene un cierto grado de incertidumbre... La segunda no es acerca de mi, es acerca de un equipo, de una complicidad, de una conquista. Un juego arriesgado en el que si puedo invertir más de seis meses y esperar una recompensa más alta, más emocionante, más riesgosa...
Después de todo hay cosas que se tienen que escribir a los 85 años en un libro de memorias que le puedan poner por dos segundos la piel de gallina al lector...
La pregunta que queda en el aire sería entonces: "¿Juegas?"
martes, 11 de agosto de 2009
Impulso
A veces me pregunto si el salto de Violeta era simplemente hacía el vacío, desde la punta de un monte o de un rascacielos. También me gustaría saber si caminaba diez pasos hacia atrás y corría... o si simplemente corría con los ojos cerrados hasta que el suelo desapareciera bajo sus pies.
No se si alguna vez contó 120 pasos antes de dar el salto. Tal vez un salto tan planeado, tan largo vaya contra la misma filosofía de "aventurarse" "lanzarse"
Posiblemente mi aportación más valiosa a esta filosofía sea la de saltar, pero no para irse al vació, sino para tomar firmemente la siguiente saliente en el edificio contiguo.
Salta, Violeta...
No se si alguna vez contó 120 pasos antes de dar el salto. Tal vez un salto tan planeado, tan largo vaya contra la misma filosofía de "aventurarse" "lanzarse"
Posiblemente mi aportación más valiosa a esta filosofía sea la de saltar, pero no para irse al vació, sino para tomar firmemente la siguiente saliente en el edificio contiguo.
Salta, Violeta...
lunes, 3 de agosto de 2009
Como el vuelo de la golondrina
Creo que pude identificarte desde el primer día que te vi. Mi vista aún a ocho metros no es tan buena y te adjudiqué una imagen mental que no era la que tenías. Mi oído es mucho mejor, de tu voz si recuerdo el primer sonido. Posiblemente pueda recordar mejor los tonos de tu voz que la misma imagen que me grabé de ti entre tantas veces que te vi.
Tu nombre lo pude memorizar rápido, porque es clásico y sencillo. Las sinalefas te jugaron una mala pasada en el intento de conseguir un verso para soneto. Pequeñas incoherencias de la vida.
Del resto nunca pude saber tanto, la estructura que tiene mi cerebro de ti es como un cuerpo que observa desde el fondo de una piscina en donde únicamente ve el vuelo del pájaro casi hasta que este ha tocado la superficie para beber agua. El resto es solo distorsión. Ruido.
Por eso me sorprende aún más el poder de este aleteo. La fuerza de gravedad de la golondrina que posa por dos décimas de segundo la punta de sus alas en la ondulante superficie. Tal vez mi fascinación es mayor desde el día en que tu figura volvió desde los más olvidadas estructuras de mi mente con la fuerza vital de un volcán al estallar, con la blancura de un monte al nevar, con la improbable visita de tu figura como erotismo puro... recordándome porque amo la vida...
Por cierto, me encantan las golondrinas.
Tu nombre lo pude memorizar rápido, porque es clásico y sencillo. Las sinalefas te jugaron una mala pasada en el intento de conseguir un verso para soneto. Pequeñas incoherencias de la vida.
Del resto nunca pude saber tanto, la estructura que tiene mi cerebro de ti es como un cuerpo que observa desde el fondo de una piscina en donde únicamente ve el vuelo del pájaro casi hasta que este ha tocado la superficie para beber agua. El resto es solo distorsión. Ruido.
Por eso me sorprende aún más el poder de este aleteo. La fuerza de gravedad de la golondrina que posa por dos décimas de segundo la punta de sus alas en la ondulante superficie. Tal vez mi fascinación es mayor desde el día en que tu figura volvió desde los más olvidadas estructuras de mi mente con la fuerza vital de un volcán al estallar, con la blancura de un monte al nevar, con la improbable visita de tu figura como erotismo puro... recordándome porque amo la vida...
Por cierto, me encantan las golondrinas.
sábado, 1 de agosto de 2009
La guerra adelante III
Dejando de lado a los amantes coléricos y cuya visión está cegada por la pasión; poniendo aparte a los fanáticos que pueden derramar hasta el último mililitro escarlata de sus venas (cuyo torrente al parecer nunca fue suficiente en la parte más alta de sus cabezas) ¿Queda todavía un grupo, o un sujeto por lo menos, cuya acción deliberada hacia la violencia como medio de incitación al cambio pueda ser justificada, deseable, casi indispensable?
Mi titubeante respuesta sería que sí. No puedo decir que solo a través de la violencia se puedan llegar a realizar cambios estructurales, ni que tampoco sea el medio más rápido, ni tampoco el más efectivo... ni que los cambios generados a través de un movimiento violento tengan los resultados más duraderos y muchas veces aquellos que el rebelde buscaba. (Aunque de cero a uno existe un cambio porcentualmente infinito, si se me permite utilizar esta alegoría)
Pero en ocasiones la violencia, la manifestación súbita y explosiva de un rencor almacenado en la memoria personal o colectiva de un individuo por años, es el único mecanismo que hace recordar al opresor que hasta en el ser que él atribuía una importancia ínfima radica una conciencia propia de dignidad y de justicia. O como reza el refrán popular: "El valiente vive hasta que el cobarde lo permite" Y esto podría aplicar no solo con seres humanos...
Recuerdo el caso de un elefante de circo, que tras vivir toda su vida bajo el yugo del domador decidió un día saciar su ira (o su frustración, o su dignidad gregaria o aquello que su cerebro le dictara debía de resarcir) destruyendo todo lo que a su alrededor le recordara a un ser humano. Autos, personas, vallas... todo era destrozado bajo las patas del paquidermo. El célebre animal (cuya fama inició cuando su cuerpo yacía frío en el piso de una grúa) terminó su fuga unas cuadras más lejos, fulminado con el plomo y níquel de una escopeta.
No deseo ver más elefantes machacando personas bajo sus arrugadas patas, ni sublevados esclavos cortando el cuello de sus postreros amos, ni amos poniendo grilletes más pesados en los tobillos de sus esclavos y mucho menos ver que este ciclo se repita hasta el infinito... Pero creo que la justicia tiene una raíz biológica y la naturaleza tarde o temprano puede volver a balancear aquello que estaba desequilibrado: como calentamiento global por el dióxido de carbono en la atmósfera; como queratina pura en el muslo del torero; o como la mujer que le clavó diez estocadas en la espalda al hombre que desde hacía años la violaba...
Y pensándolo bien, a veces el júbilo de observar como el oprimido sacó a relucir su maltratada dignidad y venga por una vez su ser, nos recuerda que el derecho a iniciar una revolución yace más cerca de lo que creemos a nuestro instito de supervivencia. A nuestro ser natural.
"Aplastad al infame"... Recomendó Voltaire alguna vez.
Mi titubeante respuesta sería que sí. No puedo decir que solo a través de la violencia se puedan llegar a realizar cambios estructurales, ni que tampoco sea el medio más rápido, ni tampoco el más efectivo... ni que los cambios generados a través de un movimiento violento tengan los resultados más duraderos y muchas veces aquellos que el rebelde buscaba. (Aunque de cero a uno existe un cambio porcentualmente infinito, si se me permite utilizar esta alegoría)
Pero en ocasiones la violencia, la manifestación súbita y explosiva de un rencor almacenado en la memoria personal o colectiva de un individuo por años, es el único mecanismo que hace recordar al opresor que hasta en el ser que él atribuía una importancia ínfima radica una conciencia propia de dignidad y de justicia. O como reza el refrán popular: "El valiente vive hasta que el cobarde lo permite" Y esto podría aplicar no solo con seres humanos...
Recuerdo el caso de un elefante de circo, que tras vivir toda su vida bajo el yugo del domador decidió un día saciar su ira (o su frustración, o su dignidad gregaria o aquello que su cerebro le dictara debía de resarcir) destruyendo todo lo que a su alrededor le recordara a un ser humano. Autos, personas, vallas... todo era destrozado bajo las patas del paquidermo. El célebre animal (cuya fama inició cuando su cuerpo yacía frío en el piso de una grúa) terminó su fuga unas cuadras más lejos, fulminado con el plomo y níquel de una escopeta.
No deseo ver más elefantes machacando personas bajo sus arrugadas patas, ni sublevados esclavos cortando el cuello de sus postreros amos, ni amos poniendo grilletes más pesados en los tobillos de sus esclavos y mucho menos ver que este ciclo se repita hasta el infinito... Pero creo que la justicia tiene una raíz biológica y la naturaleza tarde o temprano puede volver a balancear aquello que estaba desequilibrado: como calentamiento global por el dióxido de carbono en la atmósfera; como queratina pura en el muslo del torero; o como la mujer que le clavó diez estocadas en la espalda al hombre que desde hacía años la violaba...
Y pensándolo bien, a veces el júbilo de observar como el oprimido sacó a relucir su maltratada dignidad y venga por una vez su ser, nos recuerda que el derecho a iniciar una revolución yace más cerca de lo que creemos a nuestro instito de supervivencia. A nuestro ser natural.
"Aplastad al infame"... Recomendó Voltaire alguna vez.
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