La última entrada quedó abierta con una pregunta por la que quiero iniciar el día de hoy. En realidad creo que el amor y la guerra pueden mantener una cercanía semántica sorprendente. Ambas pueden estar ligadas en el círculo de la pasión, de la irracionalidad, inclusive tal vez de la ira.
Descubrir al ser amado puede ser una de las acciones más violentas que experimente un humano, y no porque sea una sensación desagradable, sino por la revolución interna que este proceso desata y que se refleja en una conducta enaltecida de quien lo experimenta: Ansiedad, euforia, optimismo; sueños rosas, mariposas en el estómago y pupilas anchas como la luna...
¿Que sucede entonces cuando el ser amado es percibido en una situación de vulnerabilidad por el que lo ama? Toda esa furia de sentimientos puede potenciarse de una forma aún más violenta si esto pasa. Y entonces el supuesto agresor (ser, grupo, país, creencia, ciencia, tendencia, arte, cultura, idioma, ladrón, criminal, asesino) pasa a ser el objeto de un sentimiento que ya se ha bifurcado entre el magnánimo acto de defender al ser amado anteponiendo la integridad personal y la furia que se manifiesta en el deseo de dañar al supuesto agresor hasta inhabilitar la postura que ahora ostenta.
Hasta ahora solo hemos declarado tres jugadores en la escena: El ser amado (Que puede ser enteramente pasivo y jamás declarar amor al que se lo ofrece) el amante, y el supuesto agresor (que mantengo únicamente como "supuesto" dado que la conducta agresiva puede existir solo en la mente del amante)
Creo que para armar un cataclismo no se necesita más que estos tres sujetos presentes de alguna forma en algún punto espacio temporal. Y también siempre y cuando la estructura sea tangible para el amante; aún cuando el amado y el supuesto agresor puedan ni estar enterados de la existencia de esta o de su participación en ella.
Y así ha pasado, con artes, artistas, dioses y religiones, eras, políticas y banderas; ideales, doncellas y esquemas por cuya simple existencia y supuesta vulnerabilidad se han inmolado valientes y apasionados amantes llevándose consigo "supuestos agresores" al fondo de una tumba, en donde la lágrima de una madre que suena al caer en la lápida de un hijo muerto en guerra reclama nuevamente la existencia de otro amante justiciero que repare el daño...
¿De cuantos amantes magnánimos y apasionados nos falta aún sufrir penas en este mundo?
Por lo tanto, aún cuando la guerra sea por amor, se puede parecer más al fanatismo que a la justicia... ¿o no?
jueves, 30 de julio de 2009
domingo, 26 de julio de 2009
Muchas batallas adelante
Hay una canción original de Crowded House de la que recientemente Six Spence non the Richer sacó un cover: Don't dream its over. Aunque la canción me gusta mucho, solo quiero extraer de ella una línea en particular: "There's a battle ahead, many battles are lost" algo así como "Hay una batalla adelante (en el futuro) y ya muchas batallas se han perdido" pero en seguida tiene una parte positiva: "Pero nunca verás el fin del camino mientras sigas viajando conmigo" Guerra y viaje al mismo tiempo, una invitación a viajar y a pelear, ¿Pero si la vida es un viaje también puede ser una guerra?
En realidad no me gusta la violencia, no la real, pero sin lugar a dudas tengo una inclinación a observar las cosas bajo un planteamiento castrense. Me gusta hablar de estrategias, unidades, recursos y claro, peleas, territorio ganado o territorio cedido, ya sea dentro de los negocios o de la vida diaria. Y también de alguna forma siento que en esta vida no se puede ignorar que si se ama algo hay que sacrificar muchas cosas (curiosamente también en algunas ocasiones un sentimiento de paz) y ofrecer "guerra" a aquello que particularmente nos incomoda o pensamos que está mal. Hasta este punto creo que tiene sentido manifestarse a favor de realizar un cambio, que puede ser con uno mismo o tal vez con alguien más o de algunos más.
Desde este punto creo que muchísimas personas han coincidido conmigo a lo largo de la historia, iniciando guerras o uniéndose a ellas porque compartían un sentimiento de injusticia. En este caso como podrá observarse me estoy refiriendo a una batalla en particular: una revolución, una defensa, no precisamente una guerra de agresión.
Una revolución la podría definir entonces como un combate declarado en contra de un elemento que ostenta una posición diferente a la que debería de observar y que por esta posición lastima o flagela los derechos o la situación de un segundo elemento que se ve marginado constantemente por la acción deliberada del primero. Suena abstracto, pero creo que para que no se me acuse de belicoso o de provocador tengo que ofrecer la anterior definición.
Por lo tanto creo que una revolución o "el derecho a la revolución" se activa dentro de cada ser que mantiene un encuadre de lo que se puede considerar "justo" y cuando observa que esa justicia no está siendo respetada (Y aquí me topo con el siguiente problema, la justicia como cada uno la interpreta o tal vez más lejos... el valor, lo que es bueno y lo que no)
Aunque tal vez nuestro concepto de "justo" pueda verse obnubilado parcialmente por otro aún más amplio y más fuerte: El amor. ¿Quien dejaría de pelear por aquello que ama? ¿Que amar no es combatir?
Tratando de no meterme más en escollos y dejando este tema abierto a otras entradas, solo me gustaría terminar con una frase para reflexionar: "El que ama también se sabe con la obligación moral de defender aquello de lo que es objeto su amor, y tal vez no solo la obligación sino también el derecho, pero esta defensa no necesariamente es justa...
¿Tú que piensas?
En realidad no me gusta la violencia, no la real, pero sin lugar a dudas tengo una inclinación a observar las cosas bajo un planteamiento castrense. Me gusta hablar de estrategias, unidades, recursos y claro, peleas, territorio ganado o territorio cedido, ya sea dentro de los negocios o de la vida diaria. Y también de alguna forma siento que en esta vida no se puede ignorar que si se ama algo hay que sacrificar muchas cosas (curiosamente también en algunas ocasiones un sentimiento de paz) y ofrecer "guerra" a aquello que particularmente nos incomoda o pensamos que está mal. Hasta este punto creo que tiene sentido manifestarse a favor de realizar un cambio, que puede ser con uno mismo o tal vez con alguien más o de algunos más.
Desde este punto creo que muchísimas personas han coincidido conmigo a lo largo de la historia, iniciando guerras o uniéndose a ellas porque compartían un sentimiento de injusticia. En este caso como podrá observarse me estoy refiriendo a una batalla en particular: una revolución, una defensa, no precisamente una guerra de agresión.
Una revolución la podría definir entonces como un combate declarado en contra de un elemento que ostenta una posición diferente a la que debería de observar y que por esta posición lastima o flagela los derechos o la situación de un segundo elemento que se ve marginado constantemente por la acción deliberada del primero. Suena abstracto, pero creo que para que no se me acuse de belicoso o de provocador tengo que ofrecer la anterior definición.
Por lo tanto creo que una revolución o "el derecho a la revolución" se activa dentro de cada ser que mantiene un encuadre de lo que se puede considerar "justo" y cuando observa que esa justicia no está siendo respetada (Y aquí me topo con el siguiente problema, la justicia como cada uno la interpreta o tal vez más lejos... el valor, lo que es bueno y lo que no)
Aunque tal vez nuestro concepto de "justo" pueda verse obnubilado parcialmente por otro aún más amplio y más fuerte: El amor. ¿Quien dejaría de pelear por aquello que ama? ¿Que amar no es combatir?
Tratando de no meterme más en escollos y dejando este tema abierto a otras entradas, solo me gustaría terminar con una frase para reflexionar: "El que ama también se sabe con la obligación moral de defender aquello de lo que es objeto su amor, y tal vez no solo la obligación sino también el derecho, pero esta defensa no necesariamente es justa...
¿Tú que piensas?
miércoles, 22 de julio de 2009
Un hermoso día lo veremos
No puedo agregar algo significativo a lo que en tantísimo tiempo se ha dicho y se ha dejado de decir de la obra de Puccini "Madamma Butterfly" Siendo también mis capacidades de apreciación muy limitadas no opinaré de alguna interpretación en particular. Solo escribiré un poco acerca de lo que siento al escuchar el canto de una inquebrantable esperanza concentrado en el canto "Un bel di vedremo" (Un hermoso día veremos).
Butterfly sabe que el barco regresará, la blanca nave de Pikerton en algún momento entrará rugiendo en el puerto, despertando con su saludo la emoción contenida de una espera de tres años. Lo que más me gusta de esta parte es que ella no sale corriendo, guarda la dignidad con la que se diferencía una sabia espera de un acto de locura. Espera a ver que Pikerton sale del barco y sea él quien la llame. "Un poco por bromear y un poco por no morir" Por no desfallecer, por no sentir la súbita acumulación de la potencia contenida en un corazón que ha amado sin ser correspondido durante tanto tiempo.
Lo mejor del canto es que esto es solo una figuración, una breve descripción de lo que sucederá ese bello día, tal como usualmente sucede en la vida de cualquier mortal que ose guardar esperanzas y figurar bellos días en su mente.
"Todo esto sucederá, te lo prometo, guárdate los temores, ese viento que corroe las columnas del templo de la fe. Ese que transfigura el canto en lamento, ese que puede romper el hechizo del día más bello, cuando el humo, solo un hilo de humo se insinúe sobre la faz de la tierra, en el lejano estrecho donde el mar trata de juntarse con el inmenso cielo"
Butterfly sabe que el barco regresará, la blanca nave de Pikerton en algún momento entrará rugiendo en el puerto, despertando con su saludo la emoción contenida de una espera de tres años. Lo que más me gusta de esta parte es que ella no sale corriendo, guarda la dignidad con la que se diferencía una sabia espera de un acto de locura. Espera a ver que Pikerton sale del barco y sea él quien la llame. "Un poco por bromear y un poco por no morir" Por no desfallecer, por no sentir la súbita acumulación de la potencia contenida en un corazón que ha amado sin ser correspondido durante tanto tiempo.
Lo mejor del canto es que esto es solo una figuración, una breve descripción de lo que sucederá ese bello día, tal como usualmente sucede en la vida de cualquier mortal que ose guardar esperanzas y figurar bellos días en su mente.
"Todo esto sucederá, te lo prometo, guárdate los temores, ese viento que corroe las columnas del templo de la fe. Ese que transfigura el canto en lamento, ese que puede romper el hechizo del día más bello, cuando el humo, solo un hilo de humo se insinúe sobre la faz de la tierra, en el lejano estrecho donde el mar trata de juntarse con el inmenso cielo"
jueves, 16 de julio de 2009
Jugando una carta
He revisado últimamente videos en los que se explica de manera condensada la teoría de cuerdas y la teoría unificadora que resulta de ellas: "La teoría M"
No hablaré mucho de ellas pero básicamente habla de la forma en la que "cuerdas de energía" actuarían dentro de un átomo para darle ciertas propiedades que a la vez pudieran manifestarse como las cuatro propiedades de la materia universal: gravedad, electromagnetismo, fuerza atómica y no recuerdo cual más. Lo interesante del asunto es que en base a esta teoría se puede hablar del resto de dimensiones que nosotros conocemos (Arriba-abajo; izquierda-derecha; adelante-atrás y tiempo) y que en total serían once...
Esta teoría abre la posibilidad de que existan universos paralelos, con sus propias leyes físicas y con los que curiosamente nos podríamos comunicar a través de la interacción de subpartículas atómicas llamados "gravitones" que aún no se han descubierto pero se suponen como necesarios dentro de esta teoría.
Lo que me lleva a pensar... a pesar de que solo puedo ver en tercera dimensión y experimentar de alguna forma la cuarta como tiempo, puede haber universos cohabitando dentro de nuestros propios cuerpos, en cada átomo con el que están compuestas nuestras células y lo mejor, este átomo no solo sería mio, sería de alguien o de algo más, mis gravitones viviendo en un universo paralelo...
No hablaré mucho de ellas pero básicamente habla de la forma en la que "cuerdas de energía" actuarían dentro de un átomo para darle ciertas propiedades que a la vez pudieran manifestarse como las cuatro propiedades de la materia universal: gravedad, electromagnetismo, fuerza atómica y no recuerdo cual más. Lo interesante del asunto es que en base a esta teoría se puede hablar del resto de dimensiones que nosotros conocemos (Arriba-abajo; izquierda-derecha; adelante-atrás y tiempo) y que en total serían once...
Esta teoría abre la posibilidad de que existan universos paralelos, con sus propias leyes físicas y con los que curiosamente nos podríamos comunicar a través de la interacción de subpartículas atómicas llamados "gravitones" que aún no se han descubierto pero se suponen como necesarios dentro de esta teoría.
Lo que me lleva a pensar... a pesar de que solo puedo ver en tercera dimensión y experimentar de alguna forma la cuarta como tiempo, puede haber universos cohabitando dentro de nuestros propios cuerpos, en cada átomo con el que están compuestas nuestras células y lo mejor, este átomo no solo sería mio, sería de alguien o de algo más, mis gravitones viviendo en un universo paralelo...
domingo, 5 de julio de 2009
No es prudente ir camuflado...
Pregúntame que cosas aún no me descubro. Con cuales vivo a diario y a cuales no puedo renunciar. Investiga mis secretos y ve las notas detrás de mis apuntes. Lee entre lineas mis deseos más profundos. Observa el levitar de mis vicios como cuerpos celestes alrededor del sol.
Rompe un cristal del par de anteojos con el que me ves. Pincha la punta de uno de mis dedos y verás la palidez inmediata que llega a mis mejillas. Ve desde donde te paras y compara mi estatura, pero solo contra mi mismo.
Borra las manchas de smog de mi rostro, pero ten cuidado con las marcas que están debajo. Remueve cada una de las prendas que visto, pero arrópame nuevamente con las mismas.
Pídeme que cambie la forma en que me peino, más no hagas nada con la escasés que ya se avisora. Puedes agregarme algunas cosas, livianas, transparentes. No te acusaré si quieres tomarme una foto desde tu ángulo favorito. Tampoco me sentiré mal, si desde algún día dejas de hacerlo.
Y tal vez cuando sientas que es oportuno, rompe el segundo cristal, quédate con el armazón y si aún una sonrisa inevitable viene a tu rostro te juro que puede permanecer durante mucho tiempo.
Rompe un cristal del par de anteojos con el que me ves. Pincha la punta de uno de mis dedos y verás la palidez inmediata que llega a mis mejillas. Ve desde donde te paras y compara mi estatura, pero solo contra mi mismo.
Borra las manchas de smog de mi rostro, pero ten cuidado con las marcas que están debajo. Remueve cada una de las prendas que visto, pero arrópame nuevamente con las mismas.
Pídeme que cambie la forma en que me peino, más no hagas nada con la escasés que ya se avisora. Puedes agregarme algunas cosas, livianas, transparentes. No te acusaré si quieres tomarme una foto desde tu ángulo favorito. Tampoco me sentiré mal, si desde algún día dejas de hacerlo.
Y tal vez cuando sientas que es oportuno, rompe el segundo cristal, quédate con el armazón y si aún una sonrisa inevitable viene a tu rostro te juro que puede permanecer durante mucho tiempo.
viernes, 3 de julio de 2009
Me ha tomado la vida saber quien no soy y libros, gente, viajes, corajes, emociones, colores, veranos, alegrías, semáforos, nieve, navidades, hojas, gatos, papeles, zapatos, voces, gritos, números, porcentajes, autos, notas, acordes, muertes, cafés, poesías, amistades, lluvias, puentes, fotografías, bites, espadas, pinos, armarios, orgasmos, segundos, plumas, calendarios, pinturas, montañas, rituales, blogs, abrazos, fiestas, mañanas, besos, cometas, ausencias, lagartijas y viento para tratar de descubrirme un poco...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)