martes, 23 de junio de 2009

Te amo

Un día me di cuenta que es improbable que suceda. No ha pasado tanto tiempo, no es aún un cuarto de siglo. Pero sigo pensando que no pasará.

Y sin embargo ha sucedido tantas veces: en un acorde, una palabra, un verso o veinticuatro imágenes en un segundo. En ocasiones a media noche, otras cuando la comisura de tu labio parecía la neblina en la montaña al distorcionarse con la cercanía de mis pupilas. Has sido como la fusión de un átomo, como 123 electrones diluyendose en la energía en 22 milisegundos después de colisionar a velocidades cercanas a las de la luz.

Te he visto tantas veces que he concluido que no puedes existir. Aunque me lo sugiera la música, me lo grite la estridencia del océano, me lo insinúe el libro que está sobre mi escritorio y me lo afirme una temperatura de 37 grados.

Es que has existido como una ilusión, una emoción, una doble realidad, un dulce recuerdo, una amarga memoria. Te has transfigurado de lobo a oveja, y después de sapo en mariposa que ahora no se que figura guardarás. Has vivido en mi tantas veces que terminé pensando que ninguna de estas en verdad lo hiciste.

Pérdoname si te dejo de buscar, pero no dejes de gritarme...

Por cierto, te amo.

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