Jorge Bucay dice que la felicidad es burdamente la certeza de no saberse perdido. Tal vez esta definición encaje con la que proponía en un ejercicio anterior acerca de la felicidad definida como una perspectiva.
Quien tiene un camino, una meta, un deseo, un sueño o un "lo que sea" que signifique un tramo para recorrer y una meta que disfrutar posiblemente haga suya esta frase. Saber que el camino se ha iniciado o que se han vencido algunos obstáculos pero que existe una dirección en ese recorrido puede ser lo suficientemente reconfortante para alguien que acaba de sentir que sus energías fueron mermadas.
Simplemente existe felicidad en realizar el esfuerzo de dar un paso dentro de ese camino, por saber necesariamente que existe la meta o que tal vez aún cuando esté lejos el concretar el objetivo depende en gran medida del propio caminante.
Utilizando esta analogía existen entonces rutas que trazamos y que nos llevan a metas cercanas o a metas de media distancia, pero al observar el resto de los años que quedan de vida y al haber recorrido las sendas que hasta ahora era "necesario" atravesar la pregunta que queda ahora es... ¿Puedes inventar un camino en la dirección que tu quieras a pesar de la incertidumbre de saberte perdido?
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