domingo, 5 de julio de 2009

No es prudente ir camuflado...

Pregúntame que cosas aún no me descubro. Con cuales vivo a diario y a cuales no puedo renunciar. Investiga mis secretos y ve las notas detrás de mis apuntes. Lee entre lineas mis deseos más profundos. Observa el levitar de mis vicios como cuerpos celestes alrededor del sol.

Rompe un cristal del par de anteojos con el que me ves. Pincha la punta de uno de mis dedos y verás la palidez inmediata que llega a mis mejillas. Ve desde donde te paras y compara mi estatura, pero solo contra mi mismo.

Borra las manchas de smog de mi rostro, pero ten cuidado con las marcas que están debajo. Remueve cada una de las prendas que visto, pero arrópame nuevamente con las mismas.

Pídeme que cambie la forma en que me peino, más no hagas nada con la escasés que ya se avisora. Puedes agregarme algunas cosas, livianas, transparentes. No te acusaré si quieres tomarme una foto desde tu ángulo favorito. Tampoco me sentiré mal, si desde algún día dejas de hacerlo.

Y tal vez cuando sientas que es oportuno, rompe el segundo cristal, quédate con el armazón y si aún una sonrisa inevitable viene a tu rostro te juro que puede permanecer durante mucho tiempo.

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