No puedo agregar algo significativo a lo que en tantísimo tiempo se ha dicho y se ha dejado de decir de la obra de Puccini "Madamma Butterfly" Siendo también mis capacidades de apreciación muy limitadas no opinaré de alguna interpretación en particular. Solo escribiré un poco acerca de lo que siento al escuchar el canto de una inquebrantable esperanza concentrado en el canto "Un bel di vedremo" (Un hermoso día veremos).
Butterfly sabe que el barco regresará, la blanca nave de Pikerton en algún momento entrará rugiendo en el puerto, despertando con su saludo la emoción contenida de una espera de tres años. Lo que más me gusta de esta parte es que ella no sale corriendo, guarda la dignidad con la que se diferencía una sabia espera de un acto de locura. Espera a ver que Pikerton sale del barco y sea él quien la llame. "Un poco por bromear y un poco por no morir" Por no desfallecer, por no sentir la súbita acumulación de la potencia contenida en un corazón que ha amado sin ser correspondido durante tanto tiempo.
Lo mejor del canto es que esto es solo una figuración, una breve descripción de lo que sucederá ese bello día, tal como usualmente sucede en la vida de cualquier mortal que ose guardar esperanzas y figurar bellos días en su mente.
"Todo esto sucederá, te lo prometo, guárdate los temores, ese viento que corroe las columnas del templo de la fe. Ese que transfigura el canto en lamento, ese que puede romper el hechizo del día más bello, cuando el humo, solo un hilo de humo se insinúe sobre la faz de la tierra, en el lejano estrecho donde el mar trata de juntarse con el inmenso cielo"
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