lunes, 9 de marzo de 2009

Bliss

Tuve el blog abierto durante algunos minutos y estuve a punto de cerrarlo porque al parecer hoy no tenía un tema para escribir. Solo que al mismo tiempo la lista de música estaba abierta. Solo me bastó el título de una canción para poder empezar a escribir. Ni siquiera la estoy escuchando, solo ví el título pero fué suficiente.

Recordé que la última vez que la escuché estaba sobre la cama y sonería, tenía los brazos abiertos. Después recuerdo el sonido de la regadera. Y esa vez también fuí feliz.

Tal vez fue la última ocasión en que fuí feliz antes de que te fueras. Luego tuve que volver a inventar la historia, a replantear el cuento, a mover el final, hacia adelante. Tal vez lo único terrible de las historias que más nos gusten es que se acaben y acabar contigo era también acabar con la felicidad.

Luego empecé a escribir otro cuento y aquí me tienes, pensando en que personajes mover, que situaciones cambiar y si esta vez vuelvo a ser el actor primario. Mi historia no se acabó... haz con la tuya un cuento hermoso, por favor.

Por cierto, esa canción siempre será tuya. Esa felicidad, también.

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