miércoles, 11 de marzo de 2009

Incógnita

¿Cuál es la mayor incógnita que tiene tu vida?

A cada etapa corresponden algunas. Las preguntas que tienen que ser planteadas a cierta edad, al cerrar un ciclo, al iniciar otro. Otras son preguntas que vivirán con nosotros durante tantos años, que posiblemente nos acostumbremos a que sigan sin respuesta. A veces llegan en forma se ansiedad, que se resuelve cuando por fin nos atrevemos a lanzar esa pregunta que tanto nos come las entrañas. En ocasiones no hay necesidad de manifestar la pregunta, ella vive con nosotros y solo nosotros podremos responderla.

¿Qué pasa con las incógnitas cuyo resultado es tan desagradable que en ocasiones es preferible no saber la respuesta?

En ocasiones no es necesario una duda tan grande o tan larga como para girar o desarmar un plan. Un pequeño símbolo puede representar demasiado. Mi pregunta ahora es ¿Qué hago con las pequeñas dudas?

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