La ansiedad no pertenece al extraño mundo de los métodos, aunque ha tejido sus raíces en las dudas. Tiene más preguntas que una ciencia entera. También demanda respuestas y a veces no se queda satisfecha con dos explicaciones. La ansiedad es una vorágine que se alimenta de incertidumbre y como frutos arroja pequeños cuestionamientos, frutos afilados que penetran la cabeza del que se ha atrevido a refrescar su camino en las amplias hojas de su sombra.
Me estoy comiendo una duda, no dejé que penetrara mi cabeza, ahora para no morir envenenado de pasión, ilusión y ojos rojos tendré que caminar tanto para hacerte la pregunta que hace cinco minutos no me atreví...
Y es que en mi jardín la planta del sano juicio se ha secado y no podré hacer té con ella. Y como se que tendrás hambre para cuando llegue te estoy enmielando una duda de mi árbol de ansiedad, no quiero que mueras de inanición.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario