El título de la entrada suena casi trágico, pero en mi mente significa todo lo contrario. No era el día en que iba a morir, sino el día que una nueva vida iniciaba...
Iniciaría temprano, antes del amanecer ya estaría viajando. Con el verano aún colándose por las tomas de aire del auto, con nubes levantándose de las barrancas y en algún momento el sol haciendo lo mismo por alguna colina.
A este día harían falta ya menos de 20 días para el que describo. Este sería el momento de empezar a planearlo, a olerlo, a acariciarlo como la fecha que ya había esperado 200 días.
Sin embargo no habrá "último día"... no a inicios de septiembre. Con la ilusión mueren los planes, las visualizaciones y hasta las fechas planeadas tan minuciosamente por mi mente...
Lo asombroso es que los conejos aún salen de las chisteras y tal vez un "último día" esté presente a fines de este año...
domingo, 16 de agosto de 2009
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