Iba a iniciar diciendo que en esta ocasión adoptaría el papel del abogado del diablo, pero creo que mi acusada ha perdido tanto de su fama criminal que tal vez hasta la sociedad ya empiece a olvidarse de ella para dejarla morir en paz... Y posiblemente debería de defender a otro acusado cuyo supuesto poder perjudicial ha sido heredado de alguna forma por la otrora poderosa criminal de quien iba a servir como defensor. Hablo de la televisión en primer lugar, y de su ahora omnipresente sucesor, el Internet.
No puedo (ni quiero) hacer un análisis exhaustivo acerca de todos los contenidos de la televisión, ni de su historia, ni de su evolución, solo de un punto en concreto: Al haber un cambio en los roles sociales de finales del siglo XX en México, donde las mujeres entraron fuertemente al mercado laboral aún estando casadas y con hijos, la televisión pasó a tomar un papel preponderante al convertirse en "la niñera" de los hijos de estas familias.
Y cumplió por lo menos al entretener y hacer que los chicos de estas casas olvidaran hacer sus tareas, salieran a jugar a las calles (tan peligrosas también) y también dejaran de lado entretenimientos más antiguos, como la radio o los libros. He aquí su supuesto pecado... enajenar a los espectadores con su nocivo contenido y mantenerlos literalmente pegados haciendo que se olvidaran de cumplir con el resto de sus obligaciones y también de ocupar su tiempo libre en actividades "más productivas".
El señalamiento se hace más profundo cuando se le achaca a la TV una nula capacidad educativa. (Y yo me pregunto que cabeza puede pensar sinceramente que una pantalla puede sustituir la enriquecedora experiencia de un padre de familia o un profesor) Y también aquí es donde señalo mi inconformidad... aún cuando la televisión abierta no nos mostraba las maravillas que hoy se pueden observar en canales creados ex profeso para la educación si pudo haber servido perfectamente para un propósito didáctico, siempre y cuando el cansado padre de familia pudiera aportar las bases para que su hijo entendiera el contenido del programa.
Las caricaturas sobre un grupo de super héroes que pelean por la justicia (y hablo de aquellas deliciosas animaciones sobre malos muy malos y buenos muy buenos en todo tipo de ambientes y con equipamiento y capacidades muy distintas) me parece que aportan una enseñanza valioísisma para un ciudadano de cualquier parte del mundo que quiera vivir el siglo XXI bajo una perspectiva humanista. Señalar que el valor de oponerse a una situación de opresión, de vigilar por el cumplimiento de la justicia, de mostrar que el valor y la convicción por actuar de forma honesta y de no rendirse a pesar de las adversidades es una lección cívica de la que nadie le reconoció a la televisión.
Tal vez en este momento el poder de comunicación del internet, su omnipresencia y los diversos formatos que ha adoptado (sitios, portales de información, portales de comercio, chats, redes sociales, sitios de transmisión de multimedia, medio de intercambio de información escrita, gráfica y auditiva) lo han convertido en el digno sucesor de la TV como "acaparador" del tiempo y educador de los niños nacidos de 1995 a la fecha. Con la televisión había que esperar hasta que el deseado programa iniciara, aguantar (o hasta disfrutar) la publicidad intermedia y esperar hasta el día siguiente para continuar la serie. Con internet no... ahora se puede conocer el contenido de una serie prácticamente en un solo día, de forma ininterrumpida.
Posiblemente en este momento sea más fácil acceder a este tipo de joyas de los 80's y 90's en internet, al saber que existen y que se les puede encontrar en portales como youtube pero no están transmitiéndose en el aparato cuadrado a una hora contínua del día, lo cual les quita algo de su poder medíatico y su efecto en los niños de primaria que durante el recreo aprenden a identificar patrones de justicia, de abuso y de el valor por pelear por el bien al asumir un rol de la caricatura del momento, donde el niño "malo" sabe que terminará capturado por el equipo de niños "buenos"... tal y como sucedió en el episodio anterior.
Hoy recomendaría a un político, director, líder religioso o cualquier otra persona mediática que se "chutara" tres series de "justicia animada" y las comparara con las enseñanzas de sus más preciados formadores... tal vez se llevaría una sorpresa.
sábado, 22 de agosto de 2009
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