Soy un fanático tibio de la criptozoología. Y digo que tibio, porque si bien la encuentro apasionante, nunca he adquirido un libro sobre el tema, ni tampoco podría hacer un listado de los 10 "monstruos más famosos" en la historia, ni mencionar todos los nombres con los que se le conoce al temido "Big foot" norteamericano, aparte del Sasquatch y su pariente asiático el Yeti. Cosa que si podría hacer por ejemplo con la historia del automóvil.
Se que la criptzoología no es una ciencia dura, sin embargo encuentro apasionante el objeto de su estudio. Se también que sus seguidores pueden ser calificados de "freaks" más que de personas razonables y con una sana curiosidad científica. Tal vez es aquí donde difiero. No dudo que los seguidores de fantasmas, extraterrestres y cualquier otro fenómeno paranormal se sientan "picados" por la criptozoología, sin embargo no veo porque una mente curiosa no pueda dejar de maravillarse ante la evidencia masiva de un fenómeno que no ha tenido oportunidad de ser documentado y validado. En este caso una perspectiva crítica, libre de absolutismos (científica a fin de cuentas) sería suficiente para considerar que existe cierta probabilidad de que algún "monstruo marino" efectivamente habite los océanos.
Y es que fin de cuentas los esfuerzos de los seguidores de esta pseudo ciencia han servido muchas veces para que algunos "monstruos medievales" pasen a formar parte hoy en día de los acervos de zoología de la ciencia contemporánea.
Es aquí donde el afán romanticista que produce el encanto por el misterio y sus afanes de maximizar la probabilidad de un evento que a las mentes más ortodoxas les produce risa se ve disuelto en la formalidad de una prueba de ADN que comprueba que efectivamente hay una nueva especie que no había sido declarada como existente por la ciencia "oficial".
No se que suceda cuando en el eventual caso de que el mejor ejemplar de la criptozoología sea confirmado por la ciencia moderna... ¿A donde iremos los romanticistas empedernidos en demostrar al mundo que en los bosques aún quedan ejemplares del Gigantopitecus ("Big foots"), aves predatorias de más de tres metros de envergadura (tunderbirds), serpientes colosales y escualos terroríficos que destrozan barcos y perturban con sus diez hileras de colmillos los sueños de los más asustadizos?
A fin de cuentas, cuando la criptozoología entrega orgullosa la prueba indeleble de que siempre tuvo la razón, pierde a su ser amado para ponerlo en manos de la fría, ortodoxa y perfecta ciencia moderna que se encargará de su escrutinio sin la necesidad de los barbudos criptozoologos... Algún día cuando el último monstruo sea hallado, o se halla colonizado cada centímetro de este planeta y no quede más por descubrir la criptozoología también morirá valiente y con más historias para llenar los sueños de pesadillas que los acervos de biología con nuevas especies...
PD: Por cierto, el video del Sasquatch del 68 ha superado las pruebas de autenticidad...
martes, 18 de agosto de 2009
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