Por un momento tengo 13 ó 14 de nuevo, regreso a los orígenes de la alegría. A las primeras ocasiones que esperé con ansias el verano. A los autobuses por la carretera y al walkman amarillo. A descubrir la música y a iniciar a conocerme a mi.
Vuelvo al punto en donde inventé la felicidad. Esa misma que solo necesita una canción para despertar la emoción de estar vivo. A una tarde en la playa, al calor del mes de abril, al color café de la camioneta donde por primera vez imaginé algunos años después cruzar la autopista en un vehículo rojo.
Llego al punto donde descubro la literatura, donde me pregunto por primera vez quien soy y si es posible que sea así. A un estereo gris y a un juego de computadora. Al internet. A solo una revista por mes. A apreciar que la vida también termina. A cerrar un ciclo.
Regreso a la edad en donde no existe algo que pueda calificar de agobiante, donde todo parece posible. Vuelvo hasta el orígen del que ahora escribe esta línea. ¿Qué pasa si me quedo ahí por más tiempo?
viernes, 14 de mayo de 2010
sábado, 13 de marzo de 2010
Chi resta qui spera l'impossibile
Y milagrosamente aún guardo esa hoja junto a las demás. La película permanece en el mismo lugar en el estante del videoclub, ventajas de haber pasado de moda. La otra no la he devuelto pero no la volví a ver. Este blog acumulará entradas, como mi frente al perder sus cabellos, sobre todo para no olvidar los detalles de lo que sentía cuando no estabas. Mis paredes se irán llenando de cuadros, mi vida de experiencias, mis pies de kilómetros y mis ojos aún de más letras. Aunque te confieso que temo meter la mano a mi baúl de emociones. No soportaría darme cuenta de que se quedó vacío. La misma sonrisa que te preparé vive en algún rincón de mis labios. La carcajada al ver tu rostro pintado de azul se negó a irse con el invierno. Estoy inmóvil.
Quien se quedó aquí, espera lo imposible.
¿Y tú?
Quien se quedó aquí, espera lo imposible.
¿Y tú?
jueves, 4 de marzo de 2010
Día D
A su lado el teléfono permanece impávido, inmóvil, casi como los ojos de sus hombres que miran fijamente al horizonte. La tensión hace que su mandíbula se una al cráneo como si hubiese sido soldada con acero, es incapaz de articular una palabra. Pero la mano está firme en su costado, con la solidez del metal al temple que alguna vez portaron sus antecesores. Solo espera que el teléfono repique por primera vez para levantarlo, escuchar la voz que se encuentra a solo cinco kilómetros y dar la orden que lo dejará por fin mitigar la rigidez que ahora lo mantiene unido a la cabina de mando como un roble y sus raíces al milenario suelo donde ha sido plantado.
Adelante el enemigo es carne trémula, sus corazones laten por ahora como si quisieran apresurar el tiempo y vivir un año en un solo día. Los acorazados que aún se encuentran lejos de la bahía son de una envergadura notable y las nubes bajas que han formado las primeras horas del día les proporcionan un aire fantasmagórico, inhumano, letal.
Dentro de la cabina, un ratón polizonte camina entre las vigas del techo pero al toparse con un tornillo flojo ha ocasionado que este caiga sobre el aparato telefónico que sigue aún no ha anunciado la llamada entrante. El golpe seco de los dos metales ha provocado que el general rompa por fin el estado de alerta y descuelgue el auricular con la misma velocidad con la que el sonido llegó a sus oídos. Antes de que el tornillo finalice su caída libre en el suelo de la sala de control el general se da cuenta de su error y deposita el aparato en la misma base. Esta pausa le da el espacio para recordar que la división llega preparada con la mejor artillería posible. Tiene toda la vida esperando este momento. Desde que esta guerra inició, la mañana del día D ha mantenido su mente cabilando constantemente sobre el momento en que por fin podría dibujar la suela de su huella sobre la oscura arena que ahora casi puede contemplar al frente.
Por fin el movimiento metálico de dos discos de níquel sonando rítmicamente rompe la monotonía del lugar, las ondas sonoras amplían su frecuencia hasta hacerse perceptibles por el fino tímpano del general que descolgando inmediatamente el aparato saluda:
-Halcón peregrino.
La voz a cinco kilómetros reconoce la contraseña y pronuncia:
-El nido le espera. Águila azúl surcará el cielo.
La naturaleza críptica de las claves castrences siempre le pareció una manifestación de ingenio. Sin embargo las claves que serían utilizadas en este día siempre le parecieron de una sencillez suicida, cualquier intercepción de la señal por parte de las líneas enemigas comprometería de forma seria el éxito de la misión.
Conoce lo que acaba de escuchar pero se niega a aceptarlo. Ha sido retirado de la batalla de su vida. Después de colgar tarda diez segundos en los que sus hombres han vuelto las miradas y lo observan hipnotizados. Por fin, el silencio se rompe:
-La división alfa azul entrará en batalla, nosotros regresaremos a la base.
El almirante abre la boca, paladea el sabor a plomo que se ha impregnado a su lengua, está a punto de preguntar cuando entrarán en acción, que si la llamada era concluyente, sin embargo la mirada estoica del general lo detiene. No hay necesidad de que vuelva a pronunciar una sola sílaba. La orden ha sido comprendida. El almirante levanta la banderola amarilla. Los hombres inician los preparativos para virar a estribor. En esta ocasión las botas del capitán permanecerán limpias de cualquier rastro de calcio de coral.
Adelante el enemigo es carne trémula, sus corazones laten por ahora como si quisieran apresurar el tiempo y vivir un año en un solo día. Los acorazados que aún se encuentran lejos de la bahía son de una envergadura notable y las nubes bajas que han formado las primeras horas del día les proporcionan un aire fantasmagórico, inhumano, letal.
Dentro de la cabina, un ratón polizonte camina entre las vigas del techo pero al toparse con un tornillo flojo ha ocasionado que este caiga sobre el aparato telefónico que sigue aún no ha anunciado la llamada entrante. El golpe seco de los dos metales ha provocado que el general rompa por fin el estado de alerta y descuelgue el auricular con la misma velocidad con la que el sonido llegó a sus oídos. Antes de que el tornillo finalice su caída libre en el suelo de la sala de control el general se da cuenta de su error y deposita el aparato en la misma base. Esta pausa le da el espacio para recordar que la división llega preparada con la mejor artillería posible. Tiene toda la vida esperando este momento. Desde que esta guerra inició, la mañana del día D ha mantenido su mente cabilando constantemente sobre el momento en que por fin podría dibujar la suela de su huella sobre la oscura arena que ahora casi puede contemplar al frente.
Por fin el movimiento metálico de dos discos de níquel sonando rítmicamente rompe la monotonía del lugar, las ondas sonoras amplían su frecuencia hasta hacerse perceptibles por el fino tímpano del general que descolgando inmediatamente el aparato saluda:
-Halcón peregrino.
La voz a cinco kilómetros reconoce la contraseña y pronuncia:
-El nido le espera. Águila azúl surcará el cielo.
La naturaleza críptica de las claves castrences siempre le pareció una manifestación de ingenio. Sin embargo las claves que serían utilizadas en este día siempre le parecieron de una sencillez suicida, cualquier intercepción de la señal por parte de las líneas enemigas comprometería de forma seria el éxito de la misión.
Conoce lo que acaba de escuchar pero se niega a aceptarlo. Ha sido retirado de la batalla de su vida. Después de colgar tarda diez segundos en los que sus hombres han vuelto las miradas y lo observan hipnotizados. Por fin, el silencio se rompe:
-La división alfa azul entrará en batalla, nosotros regresaremos a la base.
El almirante abre la boca, paladea el sabor a plomo que se ha impregnado a su lengua, está a punto de preguntar cuando entrarán en acción, que si la llamada era concluyente, sin embargo la mirada estoica del general lo detiene. No hay necesidad de que vuelva a pronunciar una sola sílaba. La orden ha sido comprendida. El almirante levanta la banderola amarilla. Los hombres inician los preparativos para virar a estribor. En esta ocasión las botas del capitán permanecerán limpias de cualquier rastro de calcio de coral.
jueves, 11 de febrero de 2010
Hoy inicia la eternidad
Podré quedarme sin cabello, sin ideas o motivaciones. Vagar sin tratar de prestar demasiada atención. Cantar, posiblemente escribir dos líneas. Seguir creyendo que el mundo puede cambiar mañana. Sentir que ayudo a que no empeore. Limpiar mis zapatos y el teclado. Poner en su lugar aquello que está fuera. Dormir dos horas más. Levantarme y constatar que está nublado y que la primavera aún está lejos. Pensar que es julio y que la lluvia se quedará. Olvidar que existen días extraños. Y esperar que la eternidad no se decida iniciar este día...
sábado, 6 de febrero de 2010
Noche
La noche silba en mis oídos
Con sus frías notas de noviembre
Su gélida voz de cristal zafiro
Canta versos en luna menor
La canción desborda sentidas notas
Como un suave scherzo al plenilunio
Acompasada de percusiones estelares
y el graznido de un cuervo al contrapunto
No es mió el lamento que repito
Ni lo incita mi corazón sereno
Aunque robusto de melancolía palpita
Al talante de reproches es ajeno
No es mi tinta angustiosa que ahora corre
Por el papel pálido de incertidumbre
Es de la noche este canto triste
Lamento de grillos taciturnos
Es voluntad de la oscuridad
De las estrellas y los astros
Darte una serenata en mis labios
Con sus versos, su inspiración y su canto
Pero si el murmullo de una nota toma
Por asalto tu mente desprevenida
Y una fugaz lágrima
Cruza por tu láctea mejilla
Tal vez mi mente se inunde de regocijo
Y por fin con la letra y voz propia
Te canten mis labios diez versos
Que no son nocturnos, sino tuyos:
Me puedo escapar por el pliegue de tus ojos,
por el camino de fantasía de tus pupilas.
Puedo huir desde la punta de tus dedos
Al baúl de las emociones antiguas
Puedo sentir que las estrellas fugaces
Queman mi piel azul atmósfera
Si son tus yemas las que atraviesan
La comisura de mis labios inquieta
Y si me dejas llegar tan lejos,
Correré trémulo por tu vereda
Hasta encontrar el recuerdo prisionero
De la última memoria dulce
y del beso que la selló arrepentido.
Lo liberaré sin quejas ni recelos
Con tinta, con sangre y con cariño
Y aún paciente ante el sol inminente
Dejaré que la noche vuelva
A oscurecer el sendero de mis pasos
Para que borre el asalto cometido
Y te recuerde, que en la sombra
La llama de ilusión henchida crepita
Con sus frías notas de noviembre
Su gélida voz de cristal zafiro
Canta versos en luna menor
La canción desborda sentidas notas
Como un suave scherzo al plenilunio
Acompasada de percusiones estelares
y el graznido de un cuervo al contrapunto
No es mió el lamento que repito
Ni lo incita mi corazón sereno
Aunque robusto de melancolía palpita
Al talante de reproches es ajeno
No es mi tinta angustiosa que ahora corre
Por el papel pálido de incertidumbre
Es de la noche este canto triste
Lamento de grillos taciturnos
Es voluntad de la oscuridad
De las estrellas y los astros
Darte una serenata en mis labios
Con sus versos, su inspiración y su canto
Pero si el murmullo de una nota toma
Por asalto tu mente desprevenida
Y una fugaz lágrima
Cruza por tu láctea mejilla
Tal vez mi mente se inunde de regocijo
Y por fin con la letra y voz propia
Te canten mis labios diez versos
Que no son nocturnos, sino tuyos:
Me puedo escapar por el pliegue de tus ojos,
por el camino de fantasía de tus pupilas.
Puedo huir desde la punta de tus dedos
Al baúl de las emociones antiguas
Puedo sentir que las estrellas fugaces
Queman mi piel azul atmósfera
Si son tus yemas las que atraviesan
La comisura de mis labios inquieta
Y si me dejas llegar tan lejos,
Correré trémulo por tu vereda
Hasta encontrar el recuerdo prisionero
De la última memoria dulce
y del beso que la selló arrepentido.
Lo liberaré sin quejas ni recelos
Con tinta, con sangre y con cariño
Y aún paciente ante el sol inminente
Dejaré que la noche vuelva
A oscurecer el sendero de mis pasos
Para que borre el asalto cometido
Y te recuerde, que en la sombra
La llama de ilusión henchida crepita
domingo, 4 de octubre de 2009
Buscando a Sagan
Alguna vez he mencionado que admiro a François Marie Arouet mejor conocido como Voltaire por dar un ejemplo claro del ideal humanista, por ser un precursor de la lucha por los más básicos derechos humanos y por adelantarse tanto a nuestra sociedad global y ofrecer herramientas para poder comprendernos en este mundo sin fronteras.
Algo similar siento por Carl Sagan, uno de los más famosos e influyentes científicos del siglo XX. Voltaire se preocupó por promover una sociedad libre de fanatismos religiosos en donde los juicios improvisados y expuestos al clamor popular no significaran una lápida segura sobre las cabezas de los acusados, muchos de los cuales eran condenados por el simple hecho de pertenecer minorías religiosas en los pueblos donde habitaban.
Sagan pudo ver que esta misma sociedad en la que tal vez Voltaire hizo su mejor esfuerzo al defender a aquellos carentes de asistencia (era abogado) continuaba bajo un latente peligro de extinción. No por los fenómenos naturales a los que había sobrevivido durante milenios, sino a si misma.
Voltaire dejó su legado a través de diferentes obras que exponen lo más avanzado en el pensamiento humanista de su siglo. Sagan trató de hacer lo mismo pero a través de mostrar al mundo las maravillas de la ciencia y su inmensa utilidad al tratar de interrogar al universo de manera escéptica en la búsqueda más intensa pero desapasionada de la verdad.
Carl Sagan nos advirtió que el género humano podría desaparecer víctima de los excesos de sí mismo. Su vasta obra tiene implícito este mensaje haciendo incapié acerca de lo maravilloso y a la vez delicado entorno en que vivimos hoy. Un mensaje con severas advertencias. Tal y como Voltaire amonestó a su propia sociedad cuando esta imponía la intolerancia como la mejor arma para controlar a los que creía, eran sus enemigos...
Algo similar siento por Carl Sagan, uno de los más famosos e influyentes científicos del siglo XX. Voltaire se preocupó por promover una sociedad libre de fanatismos religiosos en donde los juicios improvisados y expuestos al clamor popular no significaran una lápida segura sobre las cabezas de los acusados, muchos de los cuales eran condenados por el simple hecho de pertenecer minorías religiosas en los pueblos donde habitaban.
Sagan pudo ver que esta misma sociedad en la que tal vez Voltaire hizo su mejor esfuerzo al defender a aquellos carentes de asistencia (era abogado) continuaba bajo un latente peligro de extinción. No por los fenómenos naturales a los que había sobrevivido durante milenios, sino a si misma.
Voltaire dejó su legado a través de diferentes obras que exponen lo más avanzado en el pensamiento humanista de su siglo. Sagan trató de hacer lo mismo pero a través de mostrar al mundo las maravillas de la ciencia y su inmensa utilidad al tratar de interrogar al universo de manera escéptica en la búsqueda más intensa pero desapasionada de la verdad.
Carl Sagan nos advirtió que el género humano podría desaparecer víctima de los excesos de sí mismo. Su vasta obra tiene implícito este mensaje haciendo incapié acerca de lo maravilloso y a la vez delicado entorno en que vivimos hoy. Un mensaje con severas advertencias. Tal y como Voltaire amonestó a su propia sociedad cuando esta imponía la intolerancia como la mejor arma para controlar a los que creía, eran sus enemigos...
domingo, 27 de septiembre de 2009
Nueva ecuación
Menos complicado, más divertido, más experimental
No quiero tantos resultados, solo más experiencias
No quiero encontrar, tal vez solo tropezarme...
No quiero tantos resultados, solo más experiencias
No quiero encontrar, tal vez solo tropezarme...
sábado, 19 de septiembre de 2009
Move over...
Cierra el libro
Abre la puerta
Libera el grillete
Derrama la tinta
Rompe el círculo
Desahoga la presa
Derrumba la cerca
Escribe el punto final
Move over...
Abre la puerta
Libera el grillete
Derrama la tinta
Rompe el círculo
Desahoga la presa
Derrumba la cerca
Escribe el punto final
Move over...
sábado, 12 de septiembre de 2009
Quiero saber que hacer con mi vida
Se que tengo muchos recursos personales (no económicos pero sinceramente es lo que menos me preocupa) La capacidad de llegar a metas, el ímpetu que se requiere para afrontar obstáculos y tal vez un poco de sagacidad para aventurarme con tareas con un riesgo aparentemente alto. Se también que me duele al momento de realizar las cosas y cómo solucionar estas situaciones. En fin, se que tengo capacidad y hasta un poco de suerte...
La situación que me preocupa (y a la que llevo ya un tiempo dándole vueltas) es básicamente... ¿Qué hago con mi futuro? ¿A qué me dedico? ¿Sigo estudiando o no? ¿Me voy a vivir a otro lugar o no? Son muchas preguntas... son muchas opciones.
¿Alguien tiene una sugerencia?
La situación que me preocupa (y a la que llevo ya un tiempo dándole vueltas) es básicamente... ¿Qué hago con mi futuro? ¿A qué me dedico? ¿Sigo estudiando o no? ¿Me voy a vivir a otro lugar o no? Son muchas preguntas... son muchas opciones.
¿Alguien tiene una sugerencia?
jueves, 10 de septiembre de 2009
Olvido
El olvido paciente se pasea
en los armarios absurdos de mi memoria
Donde guardo tus recuerdos como prendas
Testigos mudos de aquella historia
Como un viento fétido y absurdo
que orada las puertas del cautiverio
Ha venido la sinrazón a llevarse
Los últimos vestigios de tu recuerdo
El recinto está lleno de cenizas
De matices de polvo coloreado
De telarañas arcoiris que cruzan
La penumbra de los hilos de tus memorias
Con un soplo entre maderas gastadas
La obscuridad de mi pasividad ha permitido
que la humedad de tu indiferencia haya permeado
El recinto sagrado de tus ropas
¿Ahora donde guardo para telas y recuerdos?
de memorias surcidas de cariño
Y de remedos de amores viejos.
en los armarios absurdos de mi memoria
Donde guardo tus recuerdos como prendas
Testigos mudos de aquella historia
Como un viento fétido y absurdo
que orada las puertas del cautiverio
Ha venido la sinrazón a llevarse
Los últimos vestigios de tu recuerdo
El recinto está lleno de cenizas
De matices de polvo coloreado
De telarañas arcoiris que cruzan
La penumbra de los hilos de tus memorias
Con un soplo entre maderas gastadas
La obscuridad de mi pasividad ha permitido
que la humedad de tu indiferencia haya permeado
El recinto sagrado de tus ropas
¿Ahora donde guardo para telas y recuerdos?
de memorias surcidas de cariño
Y de remedos de amores viejos.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Hasta el último momento
Pasará... el sol terminará ocultándose, acabando por fin con el reflejo somnoliento que ahora deja sobre el río y que desde el puente se asemeja a ojuelas doradas que flotan sobre las aguas de parsimonioso ritmo. El sol morirá como lo hace cada día, lanzando sobre las nubes del horizonte el áureo tono que ahora dispersa sobre las aguas lentas del río. Tal vez en el momento en que la última yema naranja del sol se desvanezca sobre la incipiente noche veamos como las aves que ahora descansaban en las columnas del puente vuelen a la torre de la catedral más cercana. Y al vuelo de la última, cuando la cercanía del aleteo te haga cerrar los ojos volará también de mi boca la pregunta, esa tan especial que me llevo a ver como muere el sol lejos de casa...
lunes, 24 de agosto de 2009
Ansiedad
La ansiedad no pertenece al extraño mundo de los métodos, aunque ha tejido sus raíces en las dudas. Tiene más preguntas que una ciencia entera. También demanda respuestas y a veces no se queda satisfecha con dos explicaciones. La ansiedad es una vorágine que se alimenta de incertidumbre y como frutos arroja pequeños cuestionamientos, frutos afilados que penetran la cabeza del que se ha atrevido a refrescar su camino en las amplias hojas de su sombra.
Me estoy comiendo una duda, no dejé que penetrara mi cabeza, ahora para no morir envenenado de pasión, ilusión y ojos rojos tendré que caminar tanto para hacerte la pregunta que hace cinco minutos no me atreví...
Y es que en mi jardín la planta del sano juicio se ha secado y no podré hacer té con ella. Y como se que tendrás hambre para cuando llegue te estoy enmielando una duda de mi árbol de ansiedad, no quiero que mueras de inanición.
Me estoy comiendo una duda, no dejé que penetrara mi cabeza, ahora para no morir envenenado de pasión, ilusión y ojos rojos tendré que caminar tanto para hacerte la pregunta que hace cinco minutos no me atreví...
Y es que en mi jardín la planta del sano juicio se ha secado y no podré hacer té con ella. Y como se que tendrás hambre para cuando llegue te estoy enmielando una duda de mi árbol de ansiedad, no quiero que mueras de inanición.
sábado, 22 de agosto de 2009
Justicia animada
Iba a iniciar diciendo que en esta ocasión adoptaría el papel del abogado del diablo, pero creo que mi acusada ha perdido tanto de su fama criminal que tal vez hasta la sociedad ya empiece a olvidarse de ella para dejarla morir en paz... Y posiblemente debería de defender a otro acusado cuyo supuesto poder perjudicial ha sido heredado de alguna forma por la otrora poderosa criminal de quien iba a servir como defensor. Hablo de la televisión en primer lugar, y de su ahora omnipresente sucesor, el Internet.
No puedo (ni quiero) hacer un análisis exhaustivo acerca de todos los contenidos de la televisión, ni de su historia, ni de su evolución, solo de un punto en concreto: Al haber un cambio en los roles sociales de finales del siglo XX en México, donde las mujeres entraron fuertemente al mercado laboral aún estando casadas y con hijos, la televisión pasó a tomar un papel preponderante al convertirse en "la niñera" de los hijos de estas familias.
Y cumplió por lo menos al entretener y hacer que los chicos de estas casas olvidaran hacer sus tareas, salieran a jugar a las calles (tan peligrosas también) y también dejaran de lado entretenimientos más antiguos, como la radio o los libros. He aquí su supuesto pecado... enajenar a los espectadores con su nocivo contenido y mantenerlos literalmente pegados haciendo que se olvidaran de cumplir con el resto de sus obligaciones y también de ocupar su tiempo libre en actividades "más productivas".
El señalamiento se hace más profundo cuando se le achaca a la TV una nula capacidad educativa. (Y yo me pregunto que cabeza puede pensar sinceramente que una pantalla puede sustituir la enriquecedora experiencia de un padre de familia o un profesor) Y también aquí es donde señalo mi inconformidad... aún cuando la televisión abierta no nos mostraba las maravillas que hoy se pueden observar en canales creados ex profeso para la educación si pudo haber servido perfectamente para un propósito didáctico, siempre y cuando el cansado padre de familia pudiera aportar las bases para que su hijo entendiera el contenido del programa.
Las caricaturas sobre un grupo de super héroes que pelean por la justicia (y hablo de aquellas deliciosas animaciones sobre malos muy malos y buenos muy buenos en todo tipo de ambientes y con equipamiento y capacidades muy distintas) me parece que aportan una enseñanza valioísisma para un ciudadano de cualquier parte del mundo que quiera vivir el siglo XXI bajo una perspectiva humanista. Señalar que el valor de oponerse a una situación de opresión, de vigilar por el cumplimiento de la justicia, de mostrar que el valor y la convicción por actuar de forma honesta y de no rendirse a pesar de las adversidades es una lección cívica de la que nadie le reconoció a la televisión.
Tal vez en este momento el poder de comunicación del internet, su omnipresencia y los diversos formatos que ha adoptado (sitios, portales de información, portales de comercio, chats, redes sociales, sitios de transmisión de multimedia, medio de intercambio de información escrita, gráfica y auditiva) lo han convertido en el digno sucesor de la TV como "acaparador" del tiempo y educador de los niños nacidos de 1995 a la fecha. Con la televisión había que esperar hasta que el deseado programa iniciara, aguantar (o hasta disfrutar) la publicidad intermedia y esperar hasta el día siguiente para continuar la serie. Con internet no... ahora se puede conocer el contenido de una serie prácticamente en un solo día, de forma ininterrumpida.
Posiblemente en este momento sea más fácil acceder a este tipo de joyas de los 80's y 90's en internet, al saber que existen y que se les puede encontrar en portales como youtube pero no están transmitiéndose en el aparato cuadrado a una hora contínua del día, lo cual les quita algo de su poder medíatico y su efecto en los niños de primaria que durante el recreo aprenden a identificar patrones de justicia, de abuso y de el valor por pelear por el bien al asumir un rol de la caricatura del momento, donde el niño "malo" sabe que terminará capturado por el equipo de niños "buenos"... tal y como sucedió en el episodio anterior.
Hoy recomendaría a un político, director, líder religioso o cualquier otra persona mediática que se "chutara" tres series de "justicia animada" y las comparara con las enseñanzas de sus más preciados formadores... tal vez se llevaría una sorpresa.
No puedo (ni quiero) hacer un análisis exhaustivo acerca de todos los contenidos de la televisión, ni de su historia, ni de su evolución, solo de un punto en concreto: Al haber un cambio en los roles sociales de finales del siglo XX en México, donde las mujeres entraron fuertemente al mercado laboral aún estando casadas y con hijos, la televisión pasó a tomar un papel preponderante al convertirse en "la niñera" de los hijos de estas familias.
Y cumplió por lo menos al entretener y hacer que los chicos de estas casas olvidaran hacer sus tareas, salieran a jugar a las calles (tan peligrosas también) y también dejaran de lado entretenimientos más antiguos, como la radio o los libros. He aquí su supuesto pecado... enajenar a los espectadores con su nocivo contenido y mantenerlos literalmente pegados haciendo que se olvidaran de cumplir con el resto de sus obligaciones y también de ocupar su tiempo libre en actividades "más productivas".
El señalamiento se hace más profundo cuando se le achaca a la TV una nula capacidad educativa. (Y yo me pregunto que cabeza puede pensar sinceramente que una pantalla puede sustituir la enriquecedora experiencia de un padre de familia o un profesor) Y también aquí es donde señalo mi inconformidad... aún cuando la televisión abierta no nos mostraba las maravillas que hoy se pueden observar en canales creados ex profeso para la educación si pudo haber servido perfectamente para un propósito didáctico, siempre y cuando el cansado padre de familia pudiera aportar las bases para que su hijo entendiera el contenido del programa.
Las caricaturas sobre un grupo de super héroes que pelean por la justicia (y hablo de aquellas deliciosas animaciones sobre malos muy malos y buenos muy buenos en todo tipo de ambientes y con equipamiento y capacidades muy distintas) me parece que aportan una enseñanza valioísisma para un ciudadano de cualquier parte del mundo que quiera vivir el siglo XXI bajo una perspectiva humanista. Señalar que el valor de oponerse a una situación de opresión, de vigilar por el cumplimiento de la justicia, de mostrar que el valor y la convicción por actuar de forma honesta y de no rendirse a pesar de las adversidades es una lección cívica de la que nadie le reconoció a la televisión.
Tal vez en este momento el poder de comunicación del internet, su omnipresencia y los diversos formatos que ha adoptado (sitios, portales de información, portales de comercio, chats, redes sociales, sitios de transmisión de multimedia, medio de intercambio de información escrita, gráfica y auditiva) lo han convertido en el digno sucesor de la TV como "acaparador" del tiempo y educador de los niños nacidos de 1995 a la fecha. Con la televisión había que esperar hasta que el deseado programa iniciara, aguantar (o hasta disfrutar) la publicidad intermedia y esperar hasta el día siguiente para continuar la serie. Con internet no... ahora se puede conocer el contenido de una serie prácticamente en un solo día, de forma ininterrumpida.
Posiblemente en este momento sea más fácil acceder a este tipo de joyas de los 80's y 90's en internet, al saber que existen y que se les puede encontrar en portales como youtube pero no están transmitiéndose en el aparato cuadrado a una hora contínua del día, lo cual les quita algo de su poder medíatico y su efecto en los niños de primaria que durante el recreo aprenden a identificar patrones de justicia, de abuso y de el valor por pelear por el bien al asumir un rol de la caricatura del momento, donde el niño "malo" sabe que terminará capturado por el equipo de niños "buenos"... tal y como sucedió en el episodio anterior.
Hoy recomendaría a un político, director, líder religioso o cualquier otra persona mediática que se "chutara" tres series de "justicia animada" y las comparara con las enseñanzas de sus más preciados formadores... tal vez se llevaría una sorpresa.
martes, 18 de agosto de 2009
Mio, tuyo.
Soy un fanático tibio de la criptozoología. Y digo que tibio, porque si bien la encuentro apasionante, nunca he adquirido un libro sobre el tema, ni tampoco podría hacer un listado de los 10 "monstruos más famosos" en la historia, ni mencionar todos los nombres con los que se le conoce al temido "Big foot" norteamericano, aparte del Sasquatch y su pariente asiático el Yeti. Cosa que si podría hacer por ejemplo con la historia del automóvil.
Se que la criptzoología no es una ciencia dura, sin embargo encuentro apasionante el objeto de su estudio. Se también que sus seguidores pueden ser calificados de "freaks" más que de personas razonables y con una sana curiosidad científica. Tal vez es aquí donde difiero. No dudo que los seguidores de fantasmas, extraterrestres y cualquier otro fenómeno paranormal se sientan "picados" por la criptozoología, sin embargo no veo porque una mente curiosa no pueda dejar de maravillarse ante la evidencia masiva de un fenómeno que no ha tenido oportunidad de ser documentado y validado. En este caso una perspectiva crítica, libre de absolutismos (científica a fin de cuentas) sería suficiente para considerar que existe cierta probabilidad de que algún "monstruo marino" efectivamente habite los océanos.
Y es que fin de cuentas los esfuerzos de los seguidores de esta pseudo ciencia han servido muchas veces para que algunos "monstruos medievales" pasen a formar parte hoy en día de los acervos de zoología de la ciencia contemporánea.
Es aquí donde el afán romanticista que produce el encanto por el misterio y sus afanes de maximizar la probabilidad de un evento que a las mentes más ortodoxas les produce risa se ve disuelto en la formalidad de una prueba de ADN que comprueba que efectivamente hay una nueva especie que no había sido declarada como existente por la ciencia "oficial".
No se que suceda cuando en el eventual caso de que el mejor ejemplar de la criptozoología sea confirmado por la ciencia moderna... ¿A donde iremos los romanticistas empedernidos en demostrar al mundo que en los bosques aún quedan ejemplares del Gigantopitecus ("Big foots"), aves predatorias de más de tres metros de envergadura (tunderbirds), serpientes colosales y escualos terroríficos que destrozan barcos y perturban con sus diez hileras de colmillos los sueños de los más asustadizos?
A fin de cuentas, cuando la criptozoología entrega orgullosa la prueba indeleble de que siempre tuvo la razón, pierde a su ser amado para ponerlo en manos de la fría, ortodoxa y perfecta ciencia moderna que se encargará de su escrutinio sin la necesidad de los barbudos criptozoologos... Algún día cuando el último monstruo sea hallado, o se halla colonizado cada centímetro de este planeta y no quede más por descubrir la criptozoología también morirá valiente y con más historias para llenar los sueños de pesadillas que los acervos de biología con nuevas especies...
PD: Por cierto, el video del Sasquatch del 68 ha superado las pruebas de autenticidad...
Se que la criptzoología no es una ciencia dura, sin embargo encuentro apasionante el objeto de su estudio. Se también que sus seguidores pueden ser calificados de "freaks" más que de personas razonables y con una sana curiosidad científica. Tal vez es aquí donde difiero. No dudo que los seguidores de fantasmas, extraterrestres y cualquier otro fenómeno paranormal se sientan "picados" por la criptozoología, sin embargo no veo porque una mente curiosa no pueda dejar de maravillarse ante la evidencia masiva de un fenómeno que no ha tenido oportunidad de ser documentado y validado. En este caso una perspectiva crítica, libre de absolutismos (científica a fin de cuentas) sería suficiente para considerar que existe cierta probabilidad de que algún "monstruo marino" efectivamente habite los océanos.
Y es que fin de cuentas los esfuerzos de los seguidores de esta pseudo ciencia han servido muchas veces para que algunos "monstruos medievales" pasen a formar parte hoy en día de los acervos de zoología de la ciencia contemporánea.
Es aquí donde el afán romanticista que produce el encanto por el misterio y sus afanes de maximizar la probabilidad de un evento que a las mentes más ortodoxas les produce risa se ve disuelto en la formalidad de una prueba de ADN que comprueba que efectivamente hay una nueva especie que no había sido declarada como existente por la ciencia "oficial".
No se que suceda cuando en el eventual caso de que el mejor ejemplar de la criptozoología sea confirmado por la ciencia moderna... ¿A donde iremos los romanticistas empedernidos en demostrar al mundo que en los bosques aún quedan ejemplares del Gigantopitecus ("Big foots"), aves predatorias de más de tres metros de envergadura (tunderbirds), serpientes colosales y escualos terroríficos que destrozan barcos y perturban con sus diez hileras de colmillos los sueños de los más asustadizos?
A fin de cuentas, cuando la criptozoología entrega orgullosa la prueba indeleble de que siempre tuvo la razón, pierde a su ser amado para ponerlo en manos de la fría, ortodoxa y perfecta ciencia moderna que se encargará de su escrutinio sin la necesidad de los barbudos criptozoologos... Algún día cuando el último monstruo sea hallado, o se halla colonizado cada centímetro de este planeta y no quede más por descubrir la criptozoología también morirá valiente y con más historias para llenar los sueños de pesadillas que los acervos de biología con nuevas especies...
PD: Por cierto, el video del Sasquatch del 68 ha superado las pruebas de autenticidad...
domingo, 16 de agosto de 2009
Planeando el último día
El título de la entrada suena casi trágico, pero en mi mente significa todo lo contrario. No era el día en que iba a morir, sino el día que una nueva vida iniciaba...
Iniciaría temprano, antes del amanecer ya estaría viajando. Con el verano aún colándose por las tomas de aire del auto, con nubes levantándose de las barrancas y en algún momento el sol haciendo lo mismo por alguna colina.
A este día harían falta ya menos de 20 días para el que describo. Este sería el momento de empezar a planearlo, a olerlo, a acariciarlo como la fecha que ya había esperado 200 días.
Sin embargo no habrá "último día"... no a inicios de septiembre. Con la ilusión mueren los planes, las visualizaciones y hasta las fechas planeadas tan minuciosamente por mi mente...
Lo asombroso es que los conejos aún salen de las chisteras y tal vez un "último día" esté presente a fines de este año...
Iniciaría temprano, antes del amanecer ya estaría viajando. Con el verano aún colándose por las tomas de aire del auto, con nubes levantándose de las barrancas y en algún momento el sol haciendo lo mismo por alguna colina.
A este día harían falta ya menos de 20 días para el que describo. Este sería el momento de empezar a planearlo, a olerlo, a acariciarlo como la fecha que ya había esperado 200 días.
Sin embargo no habrá "último día"... no a inicios de septiembre. Con la ilusión mueren los planes, las visualizaciones y hasta las fechas planeadas tan minuciosamente por mi mente...
Lo asombroso es que los conejos aún salen de las chisteras y tal vez un "último día" esté presente a fines de este año...
viernes, 14 de agosto de 2009
Apuesta
No dejo de pensar que el futuro es en este momento el capital más valioso que tengo. La oportunidad de tener 23 años y hacer una apuesta fuerte sobre "algo" podría ser hasta ahora la decisión más importante que he tomado en mi vida. Y hablo de apostar no como un acto de jugar al azar, sino de poner mi empeño, dedicación, disciplina y tiempo (mis recursos más valiosos) en una meta (o dos) en particular.
Estas metas no serían el logro de mi vida, sino un paso más, desde donde empezar a construir el resto... Una directríz más clara. Un dique para encausar la pasión. Un arma más certera, mejor calibrada, letal.
El resultado de ambas tal vez esté a mi alcancé, pero esta no sería una apuesta sino se tiene un cierto grado de incertidumbre... La segunda no es acerca de mi, es acerca de un equipo, de una complicidad, de una conquista. Un juego arriesgado en el que si puedo invertir más de seis meses y esperar una recompensa más alta, más emocionante, más riesgosa...
Después de todo hay cosas que se tienen que escribir a los 85 años en un libro de memorias que le puedan poner por dos segundos la piel de gallina al lector...
La pregunta que queda en el aire sería entonces: "¿Juegas?"
Estas metas no serían el logro de mi vida, sino un paso más, desde donde empezar a construir el resto... Una directríz más clara. Un dique para encausar la pasión. Un arma más certera, mejor calibrada, letal.
El resultado de ambas tal vez esté a mi alcancé, pero esta no sería una apuesta sino se tiene un cierto grado de incertidumbre... La segunda no es acerca de mi, es acerca de un equipo, de una complicidad, de una conquista. Un juego arriesgado en el que si puedo invertir más de seis meses y esperar una recompensa más alta, más emocionante, más riesgosa...
Después de todo hay cosas que se tienen que escribir a los 85 años en un libro de memorias que le puedan poner por dos segundos la piel de gallina al lector...
La pregunta que queda en el aire sería entonces: "¿Juegas?"
martes, 11 de agosto de 2009
Impulso
A veces me pregunto si el salto de Violeta era simplemente hacía el vacío, desde la punta de un monte o de un rascacielos. También me gustaría saber si caminaba diez pasos hacia atrás y corría... o si simplemente corría con los ojos cerrados hasta que el suelo desapareciera bajo sus pies.
No se si alguna vez contó 120 pasos antes de dar el salto. Tal vez un salto tan planeado, tan largo vaya contra la misma filosofía de "aventurarse" "lanzarse"
Posiblemente mi aportación más valiosa a esta filosofía sea la de saltar, pero no para irse al vació, sino para tomar firmemente la siguiente saliente en el edificio contiguo.
Salta, Violeta...
No se si alguna vez contó 120 pasos antes de dar el salto. Tal vez un salto tan planeado, tan largo vaya contra la misma filosofía de "aventurarse" "lanzarse"
Posiblemente mi aportación más valiosa a esta filosofía sea la de saltar, pero no para irse al vació, sino para tomar firmemente la siguiente saliente en el edificio contiguo.
Salta, Violeta...
lunes, 3 de agosto de 2009
Como el vuelo de la golondrina
Creo que pude identificarte desde el primer día que te vi. Mi vista aún a ocho metros no es tan buena y te adjudiqué una imagen mental que no era la que tenías. Mi oído es mucho mejor, de tu voz si recuerdo el primer sonido. Posiblemente pueda recordar mejor los tonos de tu voz que la misma imagen que me grabé de ti entre tantas veces que te vi.
Tu nombre lo pude memorizar rápido, porque es clásico y sencillo. Las sinalefas te jugaron una mala pasada en el intento de conseguir un verso para soneto. Pequeñas incoherencias de la vida.
Del resto nunca pude saber tanto, la estructura que tiene mi cerebro de ti es como un cuerpo que observa desde el fondo de una piscina en donde únicamente ve el vuelo del pájaro casi hasta que este ha tocado la superficie para beber agua. El resto es solo distorsión. Ruido.
Por eso me sorprende aún más el poder de este aleteo. La fuerza de gravedad de la golondrina que posa por dos décimas de segundo la punta de sus alas en la ondulante superficie. Tal vez mi fascinación es mayor desde el día en que tu figura volvió desde los más olvidadas estructuras de mi mente con la fuerza vital de un volcán al estallar, con la blancura de un monte al nevar, con la improbable visita de tu figura como erotismo puro... recordándome porque amo la vida...
Por cierto, me encantan las golondrinas.
Tu nombre lo pude memorizar rápido, porque es clásico y sencillo. Las sinalefas te jugaron una mala pasada en el intento de conseguir un verso para soneto. Pequeñas incoherencias de la vida.
Del resto nunca pude saber tanto, la estructura que tiene mi cerebro de ti es como un cuerpo que observa desde el fondo de una piscina en donde únicamente ve el vuelo del pájaro casi hasta que este ha tocado la superficie para beber agua. El resto es solo distorsión. Ruido.
Por eso me sorprende aún más el poder de este aleteo. La fuerza de gravedad de la golondrina que posa por dos décimas de segundo la punta de sus alas en la ondulante superficie. Tal vez mi fascinación es mayor desde el día en que tu figura volvió desde los más olvidadas estructuras de mi mente con la fuerza vital de un volcán al estallar, con la blancura de un monte al nevar, con la improbable visita de tu figura como erotismo puro... recordándome porque amo la vida...
Por cierto, me encantan las golondrinas.
sábado, 1 de agosto de 2009
La guerra adelante III
Dejando de lado a los amantes coléricos y cuya visión está cegada por la pasión; poniendo aparte a los fanáticos que pueden derramar hasta el último mililitro escarlata de sus venas (cuyo torrente al parecer nunca fue suficiente en la parte más alta de sus cabezas) ¿Queda todavía un grupo, o un sujeto por lo menos, cuya acción deliberada hacia la violencia como medio de incitación al cambio pueda ser justificada, deseable, casi indispensable?
Mi titubeante respuesta sería que sí. No puedo decir que solo a través de la violencia se puedan llegar a realizar cambios estructurales, ni que tampoco sea el medio más rápido, ni tampoco el más efectivo... ni que los cambios generados a través de un movimiento violento tengan los resultados más duraderos y muchas veces aquellos que el rebelde buscaba. (Aunque de cero a uno existe un cambio porcentualmente infinito, si se me permite utilizar esta alegoría)
Pero en ocasiones la violencia, la manifestación súbita y explosiva de un rencor almacenado en la memoria personal o colectiva de un individuo por años, es el único mecanismo que hace recordar al opresor que hasta en el ser que él atribuía una importancia ínfima radica una conciencia propia de dignidad y de justicia. O como reza el refrán popular: "El valiente vive hasta que el cobarde lo permite" Y esto podría aplicar no solo con seres humanos...
Recuerdo el caso de un elefante de circo, que tras vivir toda su vida bajo el yugo del domador decidió un día saciar su ira (o su frustración, o su dignidad gregaria o aquello que su cerebro le dictara debía de resarcir) destruyendo todo lo que a su alrededor le recordara a un ser humano. Autos, personas, vallas... todo era destrozado bajo las patas del paquidermo. El célebre animal (cuya fama inició cuando su cuerpo yacía frío en el piso de una grúa) terminó su fuga unas cuadras más lejos, fulminado con el plomo y níquel de una escopeta.
No deseo ver más elefantes machacando personas bajo sus arrugadas patas, ni sublevados esclavos cortando el cuello de sus postreros amos, ni amos poniendo grilletes más pesados en los tobillos de sus esclavos y mucho menos ver que este ciclo se repita hasta el infinito... Pero creo que la justicia tiene una raíz biológica y la naturaleza tarde o temprano puede volver a balancear aquello que estaba desequilibrado: como calentamiento global por el dióxido de carbono en la atmósfera; como queratina pura en el muslo del torero; o como la mujer que le clavó diez estocadas en la espalda al hombre que desde hacía años la violaba...
Y pensándolo bien, a veces el júbilo de observar como el oprimido sacó a relucir su maltratada dignidad y venga por una vez su ser, nos recuerda que el derecho a iniciar una revolución yace más cerca de lo que creemos a nuestro instito de supervivencia. A nuestro ser natural.
"Aplastad al infame"... Recomendó Voltaire alguna vez.
Mi titubeante respuesta sería que sí. No puedo decir que solo a través de la violencia se puedan llegar a realizar cambios estructurales, ni que tampoco sea el medio más rápido, ni tampoco el más efectivo... ni que los cambios generados a través de un movimiento violento tengan los resultados más duraderos y muchas veces aquellos que el rebelde buscaba. (Aunque de cero a uno existe un cambio porcentualmente infinito, si se me permite utilizar esta alegoría)
Pero en ocasiones la violencia, la manifestación súbita y explosiva de un rencor almacenado en la memoria personal o colectiva de un individuo por años, es el único mecanismo que hace recordar al opresor que hasta en el ser que él atribuía una importancia ínfima radica una conciencia propia de dignidad y de justicia. O como reza el refrán popular: "El valiente vive hasta que el cobarde lo permite" Y esto podría aplicar no solo con seres humanos...
Recuerdo el caso de un elefante de circo, que tras vivir toda su vida bajo el yugo del domador decidió un día saciar su ira (o su frustración, o su dignidad gregaria o aquello que su cerebro le dictara debía de resarcir) destruyendo todo lo que a su alrededor le recordara a un ser humano. Autos, personas, vallas... todo era destrozado bajo las patas del paquidermo. El célebre animal (cuya fama inició cuando su cuerpo yacía frío en el piso de una grúa) terminó su fuga unas cuadras más lejos, fulminado con el plomo y níquel de una escopeta.
No deseo ver más elefantes machacando personas bajo sus arrugadas patas, ni sublevados esclavos cortando el cuello de sus postreros amos, ni amos poniendo grilletes más pesados en los tobillos de sus esclavos y mucho menos ver que este ciclo se repita hasta el infinito... Pero creo que la justicia tiene una raíz biológica y la naturaleza tarde o temprano puede volver a balancear aquello que estaba desequilibrado: como calentamiento global por el dióxido de carbono en la atmósfera; como queratina pura en el muslo del torero; o como la mujer que le clavó diez estocadas en la espalda al hombre que desde hacía años la violaba...
Y pensándolo bien, a veces el júbilo de observar como el oprimido sacó a relucir su maltratada dignidad y venga por una vez su ser, nos recuerda que el derecho a iniciar una revolución yace más cerca de lo que creemos a nuestro instito de supervivencia. A nuestro ser natural.
"Aplastad al infame"... Recomendó Voltaire alguna vez.
jueves, 30 de julio de 2009
La guerra adelante II
La última entrada quedó abierta con una pregunta por la que quiero iniciar el día de hoy. En realidad creo que el amor y la guerra pueden mantener una cercanía semántica sorprendente. Ambas pueden estar ligadas en el círculo de la pasión, de la irracionalidad, inclusive tal vez de la ira.
Descubrir al ser amado puede ser una de las acciones más violentas que experimente un humano, y no porque sea una sensación desagradable, sino por la revolución interna que este proceso desata y que se refleja en una conducta enaltecida de quien lo experimenta: Ansiedad, euforia, optimismo; sueños rosas, mariposas en el estómago y pupilas anchas como la luna...
¿Que sucede entonces cuando el ser amado es percibido en una situación de vulnerabilidad por el que lo ama? Toda esa furia de sentimientos puede potenciarse de una forma aún más violenta si esto pasa. Y entonces el supuesto agresor (ser, grupo, país, creencia, ciencia, tendencia, arte, cultura, idioma, ladrón, criminal, asesino) pasa a ser el objeto de un sentimiento que ya se ha bifurcado entre el magnánimo acto de defender al ser amado anteponiendo la integridad personal y la furia que se manifiesta en el deseo de dañar al supuesto agresor hasta inhabilitar la postura que ahora ostenta.
Hasta ahora solo hemos declarado tres jugadores en la escena: El ser amado (Que puede ser enteramente pasivo y jamás declarar amor al que se lo ofrece) el amante, y el supuesto agresor (que mantengo únicamente como "supuesto" dado que la conducta agresiva puede existir solo en la mente del amante)
Creo que para armar un cataclismo no se necesita más que estos tres sujetos presentes de alguna forma en algún punto espacio temporal. Y también siempre y cuando la estructura sea tangible para el amante; aún cuando el amado y el supuesto agresor puedan ni estar enterados de la existencia de esta o de su participación en ella.
Y así ha pasado, con artes, artistas, dioses y religiones, eras, políticas y banderas; ideales, doncellas y esquemas por cuya simple existencia y supuesta vulnerabilidad se han inmolado valientes y apasionados amantes llevándose consigo "supuestos agresores" al fondo de una tumba, en donde la lágrima de una madre que suena al caer en la lápida de un hijo muerto en guerra reclama nuevamente la existencia de otro amante justiciero que repare el daño...
¿De cuantos amantes magnánimos y apasionados nos falta aún sufrir penas en este mundo?
Por lo tanto, aún cuando la guerra sea por amor, se puede parecer más al fanatismo que a la justicia... ¿o no?
Descubrir al ser amado puede ser una de las acciones más violentas que experimente un humano, y no porque sea una sensación desagradable, sino por la revolución interna que este proceso desata y que se refleja en una conducta enaltecida de quien lo experimenta: Ansiedad, euforia, optimismo; sueños rosas, mariposas en el estómago y pupilas anchas como la luna...
¿Que sucede entonces cuando el ser amado es percibido en una situación de vulnerabilidad por el que lo ama? Toda esa furia de sentimientos puede potenciarse de una forma aún más violenta si esto pasa. Y entonces el supuesto agresor (ser, grupo, país, creencia, ciencia, tendencia, arte, cultura, idioma, ladrón, criminal, asesino) pasa a ser el objeto de un sentimiento que ya se ha bifurcado entre el magnánimo acto de defender al ser amado anteponiendo la integridad personal y la furia que se manifiesta en el deseo de dañar al supuesto agresor hasta inhabilitar la postura que ahora ostenta.
Hasta ahora solo hemos declarado tres jugadores en la escena: El ser amado (Que puede ser enteramente pasivo y jamás declarar amor al que se lo ofrece) el amante, y el supuesto agresor (que mantengo únicamente como "supuesto" dado que la conducta agresiva puede existir solo en la mente del amante)
Creo que para armar un cataclismo no se necesita más que estos tres sujetos presentes de alguna forma en algún punto espacio temporal. Y también siempre y cuando la estructura sea tangible para el amante; aún cuando el amado y el supuesto agresor puedan ni estar enterados de la existencia de esta o de su participación en ella.
Y así ha pasado, con artes, artistas, dioses y religiones, eras, políticas y banderas; ideales, doncellas y esquemas por cuya simple existencia y supuesta vulnerabilidad se han inmolado valientes y apasionados amantes llevándose consigo "supuestos agresores" al fondo de una tumba, en donde la lágrima de una madre que suena al caer en la lápida de un hijo muerto en guerra reclama nuevamente la existencia de otro amante justiciero que repare el daño...
¿De cuantos amantes magnánimos y apasionados nos falta aún sufrir penas en este mundo?
Por lo tanto, aún cuando la guerra sea por amor, se puede parecer más al fanatismo que a la justicia... ¿o no?
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